Hoy vamos a poner a prueba el Nissan 370z GT, el más deportivo de la firma japonesa sin llegar al poderoso GT-R. En esta prueba vamos a comprobar de que es capaz este biplaza, que sin duda, con el motor atmosférico, recuerdan a un deportivo como los de antes.

Esta es la primera vez que pruebo un modelo tan deportivo. Vehículos radicales que buscan la diversión tanto del conductor como la del copiloto.

Este Nissan pertenece a los últimos modelos de nuestro mercado que mantienen un verdadero carácter deportivo.

La versión de esta unidad es la GT con el motor 3.7 gasolina con 328 CV con una caja de cambios manual de 6 relaciones. Todo se completa con un comportamiento a la altura y un sonido que entusiasma.

Diseño: Clásico a la vez que deportivo

El hermano pequeño del GT-R se ha ganado por mérito propios la fama de ser uno de los mejores deportivos de su categoría. Sin duda su diseño puede agradar o no a determinados usuarios, a mí sinceramente me gusta. Este es un coche que gira cabezas en la calle, todas las personas jóvenes a las que les he preguntado, decían que les gustaba el diseño. Sin embargo a alguna persona mayor de 65 años, decía que no, que preferían otro tipo de diseño aún más agresivo. En fin cosa de gustos.

Un paragolpes más ancho que la generación anterior, un spoiler incorporado en la parte inferior, una entrada de aire «más limpia» y más grande y una tira vertical de led vertical a cada lado del frontal a modo de luces diurnas, hacen que la parte frontal, sea de aquellas, que la ves por el espejo retrovisor y te quitas del carril izquierdo solo por imponencia.

Otros detalles como las líneas de tensión que enmarcan el capó se funden en los faros delanteros o los elementos aerodinámicos se integran perfectamente en la carrocería.

En la parte lateral, se nota aún más esa deportividad, enfatizada por los grandes pasos de rueda del eje trasero, que a parte de ser aerodinámicos le sientan realmente bien. Como cosa curiosa, los intermitentes laterales están ocultos tras la z. Esto puede ser bonito, pero poco práctico al menos para mi gusto, es decir, yo soy de los que opina que los intermitentes laterales son mucho más prácticos en los espejos.

Recibe además una llantas de 18 pulgadas de serie que le sientan realmente bien. Pero nuestra unidad equipa unas opcionales de 19 pulgadas que le sientan de maravilla. Además, cambia el color de las pinzas de freno ahora pintadas en rojo.

En la parte trasera hay algo que me «chirría» bastante y es el alerón, parece una solución de última hora. El resto de la parte trasera, me parece simplemente bonito, las dos salidas de escape le proporciona un mayor toque deportivo, y los pilotos en forma de boomerang, me parecen espectaculares, aunque eso sí, un coche de este estilo, estaría mucho mejor con todas las luces de led (delante y detrás).

Interior: También muy deportivo

Si su aspecto exterior dice a gritos que es un deportivo el interior también. La posición del conductor es muy deportiva debido a que el asiento está colocado bastante bajo, lo que hace que tengas que conducir con las piernas estiradas para accionar los pedales.

El volante se mueve junto con el tacómetro y solo se puede regular en altura y lo cierto es que, yo que soy una persona alta, no me ha costado encontrar una posición de conducción óptima.

Los asientos, están tapizados en cuero y alcántara, tienen regulación eléctrica de la distancia y del respaldo y ofrecen una buena sujeción lateral. Las dos ruedas que se ven en la parte inferior del asiento sirven para regular de forma manual. La de la izquierda, regula la parte delantera del asiento en altura, y la de la derecha, la parte trasera también en altura. Además, los asientos son calefactables, ideales para esta época del año.

En realidad el 370Z, pese a ser un dos plazas deportivo, es cómodo y su interior es relativamente amplio para tratarse de un coche de este tipo.

La unión entre el espacio grande para dos personas junto con los asientos, hace que viajar en este coche sea posible.

Si una cosa hay que tener en cuenta es que en el cuadro de instrumentos manda el cuentarrevoluciones, rodeado de un marco en color negro. El velocímetro, en el lateral derecho y un tercer indicador a la izquierda con una pantalla multifunción en la que se nos mostrará toda la información del ordenador de abordo.

En la parte izquierda nos encontramos además de la pantalla, el nivel del combustible y la temperatura del agua.

En la parte superior del salpicadero destacan tres instrumentos orientados al conductor que nos informan de la temperatura del aceite, del voltaje de la batería y de la hora. Este último puede sustituirse por otros a través del catálogo de accesorios Nismo.

En el salpicadero no encontramos unos ajustes correctos, pero no con buenos acabados, todo es plástico duro, excepto los reposabrazos de las puertas que están forrados de alcántara, lo que deja algo que desear en un coche de más de 40.000 €.

En la consola central se encuentra la pantalla TFT de 7 pulgadas situada por encima de un buen número de botones de control que no me gustó excesivamente. Debajo se sitúan los mandos de audio y los del climatizador.

Ya en el túnel central nos encontramos con la palanca de cambios (corta y bien situada para manejarla con facilidad y precisión)con un hueco portabebidas que también puede ser útil para dejar llaves, o alguna pertenencia y con los mandos de la calefacción de los asientos. Casi a la altura de los respaldos, dispone de un compartimento cerrado para dejar objetos de mayor tamaño y tras el asiento del acompañante, bajo la barra de refuerzo del chasis, se sitúa una bandeja para llevar la documentación.

Esto es un deportivo, con lo que ello conlleva, para lo bueno y para lo malo. Lo bueno, es un deportivo, lo malo, la capacidad del maletero con apenas 235 litros, muy justo debido a que la lona cubre maleteros apenas permite meter una bolsa de la compra con holgura, por lo que si queremos ir a comprar o meter maletas grandes, nos obliga a plegarla.

Motor: Una gran potencia con una gran respuesta

Esta unidad equipa el motor 3.7 gasolina de 328 cv con un par máximo de 366 Nm a 5.200 rpm. Pero una cosa os digo, nunca dejará de sorprenderme la respuesta de este motor atmosférico a bajo régimen.

Circulando por ciudad los alrededores (que como sabéis casi siempre van cargadas), permite ir en sexta velocidad, a poco más de 1.000 rpm, manteniendo una baja velocidad contante y respondiendo de maravilla cuando le solicitamos más. No deja de ser sorprendente que con un deportivo «tan deportivo» como el 370Z se pueda circular así ¿verdad?

Pero la verdad es que por donde se disfruta de él es por carretera y, si es con muchas curvas, mejor. Por ciudad no es práctico, la verdad. Es muy ancho, la visibilidad es mala, tanto la lateral como la trasera, la posición de conducción es muy baja para callejear y si tenemos que hacer varias gestiones que impliquen entrar y salir varias veces del coche… olvídate, ¡es incomodísimo!

Así que aunque la respuesta del propulsor es una maravilla, también en ciudad, es mejor que nos alejemos de la urbe para disfrutarlo.

Comportamiento: Noble, rápido y estable

Cuando me entregaron la llave de este «bichejo», pensé que me iba a acostumbrar rápido al igual que con cualquier otro, pero las cosas no fueron así, tardé en acostumbrarme. Quizá fuera la posición tan baja y estirada, su anchura, su escasa visibilidad, pero una cosa os tengo que garantizar, en cuanto te acostumbras, parece que los hayas conducido siempre.

Sin embargo, las cualidades de este deportivo hacen que te acabes enamorando de él. Por carreteras de montaña, simplemente es extraordinario. El motor empuja desde muy abajo, y llega hasta las 7.500 rpm entregando potencia en todo momento. El cambio manual en este caso es preciso, rápido y además, mediante un botón situado a la derecha de la palanca, puedes activar el sistema Syncro Rev Control, que hace un «punta tacón» automático en cada reducción. La idea de Nissan es que la siguiente marcha, en reducción, entre siempre «limpia» y la verdad es que lo consigue, el sistema es extraordinario y muy eficaz.

La suspensión es dura pero no extrema. No «de circuito», para entendernos, y eso le hace ser eficaz en zonas en las que el asfalto no esté perfecto, disminuyendo un poco las pérdidas de tracción (si no llevamos los controles conectados) o el constante trabajo de éstos. Por su parte, la dirección es precisa, el morro entra directo donde queremos y el paso por curva es rápido, aunque no es un coche que transmita ligereza al volante.

En curvas lentas, si forzamos mucho, tendremos un poquito de subviraje pero si lo conducimos sin apurar al límite las frenadas e hilamos cada curva aprovechándonos de su gran estabilidad y aplomo, difícilmente disfrutaremos más con otro coche.

En virajes rápidos es muy eficaz y estable, mantiene la trayectoria a la perfección y transmite sensación de seguridad. En este terreno se nota especialmente eficaz. La frenada está acorde con las prestaciones y pude comprobar que resiste bien a la fatiga en condiciones exigentes, enlazando curva tras curva a ritmo de PlayStation.

En autopista, me di cuenta que el 370Z es un buen devorador de kilómetros. Su aplomo, comodidad (pese al tarado duro de suspensión) y su excelente motor, le permiten desenvolverse bien en este tipo de vías. Los consumos no son bajos, pero tampoco escandalosos, excepto en ciudad donde suben por encima de los 14 litros.

Equipamiento: Muy justo pero necesario

Ya nos hemos acostumbrado a tener muchas ayudas en el coche, que si sensores de aparcamiento, aviso de presencia en el ángulo muerto, control de crucero adaptativo, pero… ¿Quién quiere eso cuando conduces de verdad?

Por eso y porque estamos ante un coche que ya lleva un tiempo en el mercado, el 370Z no equipa ninguna de estas ayudas electrónicas. Tampoco las echaremos de menos.

Por otra parte, tenemos un sistema de infoentretenimiento bastante completo en el que se juntan las funciones de la navegación con el equipo de sonido firmado por Bose. El navegador es sumamente preciso y claro en su lectura y el sistema de sonido nos permite disfrutar de un buen nivel de calidad para escuchar nuestra música favorita.

Aunque hay una cosa que nos ha gustado nada, ni a mí ni a mi acompañante es que no se puede enlazar el Bluetooth del móvil como reproductor de música, si se lleva conectado para recibir llamadas. Pero encontramos una solución poco precisa, conectar el móvil de mi acompañante como reproductor de música. Eso es algo que tendrían que mejorar junto con poner toda la iluminación en led.

Consumos: Sorprendentes

Un V6 de elevada cilindrada y potencia unido a una caja de cambios con relaciones cortas nos hace pensar en consumos elevadísimos. Nada más lejos de la realidad, los trayectos de autopista se completan con un consumo en torno a los 8 – 9 litros por cada 100 km recorridos. En ocasiones pueden ser menores.

Pero… este coche no fue creado para circular por autopistas sino que su territorio natural son las carreteras de montaña y, si nos dejan elegir, amplias y con curvas medias. Aquí no cumpliremos con lo que la marca promete (también nos lo hemos buscado) llegando a firmar consumos de 16 litros de gasolina cada 100 km de divertimento.

Tampoco fue creado para las ciudades, a pesar de su imagen urbana, un entorno en el que nos sacará 14 litros por cada 100 kilómetros peleándonos con el resto del tráfico.

Su consumo medio durante el tiempo de pruebas se situó en 10,9 l/100 km. Esta media puede estar algo distorsionada por largos recorridos por la ciudad y subidas en busca de carreteras de montaña (al fin y al cabo es su uso natural).

7
Diseño
8
Motor
8
Comportamiento
7
Interior
7
Equipamiento
8
Consumo

Destacable

  • Motor
  • Respuesta a bajo régimen
  • Estabilidad

Mejorable

  • Acceso y salida del interior
  • Visibilidad
  • Maletero
CategoryNissan, Pruebas
Tags
  1. 12/01/2019

    Precioso deportivo. ??

  2. 12/01/2019

    Una maravilla de coche y un análisis al detalle del mismo, gran trabajo Luis.

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