Este modelo fue lanzado al mercado en 2011 y sufrió un restyling en el año 2015.

Los cambios realizados en la tercera generación no solo se limitan a cambios estéticos, sino, que Ford revisó a fondo su compacto con la intención de no perder la batalla por el segmento C en España. La lista de rivales en este segmento es muy amplia y la mayoría tienden a un gran nivel, por lo que la Ford no ha querido dormirse en los laureles y ha conseguido un producto muy interesante.

El motor 1.0 Ecoboost de 125 CV es uno de los propulsores que más ha dado que hablar en los últimos años, premiado mejor motor gasolina durante seis años seguidos y, precisamente, es el que hemos escogido para esta prueba del Ford Focus. No hay pegas en cuanto a rendimiento, la mecánica convence por suavidad y agrado.

Con el acabado ST-Line, dispones de la última tecnología en infoentretenimiento, y por un precio que ronda los 18.000 euros con los descuentos y financiación de la marca incluidos, por el final de stock debido a la salida inminente de la cuarta generación del Ford Focus.

Como hemos mencionado anteriormente, en el segmento C hay mucha competencia. Veamos, punto por punto, qué nos ofrece este vehículo para plantar cara a sus competidores.

Diseño: Una actualización con muchas novedades

La última actualización recibida le ha sentado de muy bien a este vehículo ya que cuenta con unas formas mas estilizadas y una estética más moderna y agresiva.

La parte más llamativa la encontramos en el frontal. La nueva parrilla trapezoidal, que recuerda a la de los Aston Martin, sigue la estela marcada por el resto de la gama de Ford y le otorga una presencia más baja y ancha al morro del vehículo. Además, le proporciona personalidad y lo hace reconocible a muchos metros de distancia.

La vista lateral es muy dinámica gracias a la caída del techo y a unas lunas posteriores un tanto estrechas. Además, las llantas opcionales de 18 pulgadas que tienen un sobrecoste de 800 euros, cuentan con un diseño que es todo un acierto. En la parte posterior del vehículo, Ford ha optado por unas ópticas algo estrechas con el nuevo diseño. A nivel estético, resultan más agraciadas que las del modelo precedente; sin embargo, al ser tan pequeñas merman visibilidad al Focus frente al resto de vehículos.

En definitiva, el vehículo de pruebas cuenta con un diseño muy atractivo y acertado visto desde cualquier ángulo. Además, la marca se ha esmerado en los pequeños detalles, algo que podemos observar, por ejemplo, en lo bien integradas que están las ópticas delanteras con el capo y las traseras con el portón.

Interior: Calidad correcta aunque con un espacio justo

El restyling del Ford Focus también se ha dejado notar en el interior. El salpicadero y consola central han mantenido sus formas, pero la configuración ha variado por completo para integrar el nuevo sistema de infoentretenimiento SYNC 3 de Ford, que se maneja a través de una pantalla táctil de 8 pulgadas en la que, como opción, se pude incluir el navegador y la cámara de visión trasera.

Precisamente, en el modelo precedente era demasiada la cantidad de botones para manejar las distintas funciones que ofrecía el vehículo. La inclusión de la pantalla táctil ha permitido simplificar de manera notable el manejo de los dispositivos y eliminar la engorrosa botonería que encontrábamos en la consola central.

Pero no todo son alegrías en la inclusión de la pantalla, para personas con una estatura superior a 1,80 m, se puede apreciar como la pantalla se queda un poco lejos (debido a la profundidad de la pantalla en el salpicadero) y esto obliga a tener que inclinarnos ligeramente para poder manipular el sistema de infoentretenimiento, gesto que puede llegar a ser peligroso durante la conducción.

En cuanto a la calidad de los materiales y ajustes, no existe reproche alguno. Abundan los plásticos duros, pero Ford se ha esmerado en mejorar la sensación de calidad percibida y eso lo notamos, por ejemplo, en la versión de prueba que nos han cedido, el acabado ST-Line llevaba el salpicadero de plástico, pero acolchado y el techo interior en color negro, además de el volante forrado en piel y achatado por debajo para darle un toque más deportivo; lo que nos permite percibir una sensación de calidad superior de la que en realidad hay.

En cuanto a espacio, el Ford Focus se encuentra en la media del segmento. Las plazas delanteras son amplias y el puesto de conducción cuenta con el espacio suficiente y los ajustes necesarios para encontrarnos cómodos al volante, como, por ejemplo, regulación en altura y profundidad del volante, cinturones de seguridad ajustables en altura y una manera muy correcta de ajustar el asiento tanto en altura como en profundidad. Además, los asientos recogían muy bien las lumbares y el lateral, tanto para los pasajeros delanteros como para los traseros; lo que da una sensación de deportividad.

En la segunda fila, dos pasajeros viajarán con comodidad, pero un tercero lo tendrá más difícil debido a la escasa anchura entre las puertas. Si se pone como conductor una persona de una estatura aproximada de 1,80 m el espacio restante en las plazas traseras es el justo pero necesario para que pueda viajar una persona con un nivel de confort bastante decente.

Por su parte, el maletero tiene 363 litros. La cifra es menor que la de muchos de sus rivales, pero, afortunadamente, las formas regulares con las que cuenta permiten un mejor aprovechamiento del espacio y la numerosa cantidad de huecos en el interior en puertas, guantera y guantera central, para poder guardas otros objetos. Además, tiene cabida para una rueda de repuesto de tipo galleta. Con los asientos traseros abatidos, la capacidad de carga aumenta hasta los 1.148 litros.

Finalmente, el panel de instrumentos cuenta con un diseño agresivo que me resulta especialmente atractivo y, además, la información se muestra de forma muy clara. Lo único que he echado en falta en el volante ha sido una botonera para poder manejar el sistema de infoentretenimiento ya que este solo se puede manejar desde la pantalla.

Motor: Pequeño en tamaño, pero con un gran rendimiento

Ford fue una de las marcas pioneras en el “downsizing”, es decir, reducir el cubicaje para lograr unas mejores cifras de consumo y manteniendo las prestaciones. El pequeño motor de un litro y tres cilindros se vale de tres elementos para conseguirlo: un turbocompresor de baja inercia que reacciona más rápido cuando pisamos el acelerador, distribución variable que mejora la eficacia del motor en cualquier condición e inyección directa de gasolina que optimiza la mezcla y asegura un consumo eficiente.

La mecánica tricilíndrica del Ford Focus entrega, en esta variante, 125 CV de potencia y desarrolla 170 Nm de par máximo. A pesar del pequeño tamaño del propulsor, éste mueve con sorprendente eficacia los 1.300 kilos que pesa el vehículo. Con el cuentarrevoluciones en la zona baja, el motor Ecoboost de Ford ofrece una buena respuesta, ya que desde las 1.400 rpm tenemos disponible todo su par, lo que ayuda a unas buenas recuperaciones sin tener que recurrir a la palanca del cambio. Sin embargo, es a partir de las 2.000 rpm donde la mecánica nos muestra su mejor cara y se siente más cómoda hasta aproximadamente unas 4.500 rpm.

Si por algo destaca el Ford Focus Ecoboost de 125 CV, es por su nivel de refinamiento y suavidad. Además, el punto crítico de las motorizaciones de tres cilindros suele encontrarse en el nivel de ruido que se filtra al habitáculo, algo que no ocurre en el Focus, que es un ejemplo de silencio. La insonorización es muy buena y las vibraciones, prácticamente, imperceptibles; lo que da una sensación de relajación al volante bastante decente. 

Por su parte, la caja de cambios de seis velocidades cuenta con un accionamiento preciso. Asimismo, la transmisión busca obtener la mayor eficiencia de combustible posible con unos recorridos largos y el recorrido de la palanca de cambios es corto.

La única pega que le ponemos a estos motores de un litro de cilindrada, es que no tienen fuerza para reducir con el freno del motor; y esto hace que bajando un puerto haya que tocar continuamente el freno, lo que produce que la sensación de deportividad transmitida por el buen agarre de los asientos se vea bastante afectada. 

En definitiva, el motor destaca por su suavidad, su silencio y por un rendimiento más que suficiente que permite un nivel de aceleración y empuje satisfactorio.

Comportamiento: Confort y eficacia a partes iguales

El Ford Focus no decepciona un ápice en este apartado, ya que es un coche muy cómodo y que responde bien en cualquier terreno. En autovía o autopista, la calidad de rodadura que transmite es bastante notable gracias a la gran insonorización del habitáculo y lo bien que filtra las irregularidades del terreno.

En una carretera revirada, el Ford Focus saca a relucir las excelentes cualidades dinámicas que posee. Circulando con alegría y a un ritmo vivo, el compacto se muestra extraordinariamente ágil y, tras enlazar sin pega una curva tras otra, la confianza del conductor va aumentando según pasan los kilómetros.

Gran parte de nuestras buenas sensaciones al volante, recaen sobre la suspensión. Los ingenieros han logrado el compromiso perfecto entre confort y eficacia, ya que sujeta perfectamente al vehículo y no deja que la carrocería se incline en exceso, pero sin restar por ello confort de marcha. Es más, todo lo contrario, en el tiempo que hemos tenido el coche, hemos probado a intentar hacer balancear el vehículo y parecía misión imposible. Todas las variantes disponen de una suspensión multibrazo, la dirección cuenta con un tacto muy suave y un buen radio de giro que nos permite maniobrar sin esfuerzo en ciudad. A pesar de las dimensiones del coche 4,360 m de largo por 1,823 m de ancho, era muy fácil gracias a la dirección y el diámetro de giro estacionar en pleno centro de Madrid.

Otro apartado a destacar es el sistema de alumbrado. Aunque nuestra unidad no contaba con faros bixenón e iluminación adaptativa, me hubiese gustado probarlo, pero que sepáis que tiene un sobreprecio de 800€.

En definitiva, el comportamiento dinámico del Ford Focus es, sencillamente, muy bueno. La estabilidad y aplomo son muy notables en el paso por curva y el confort de marcha resulta más que correcto cuando circulamos por autopista o ciudad.

Equipamiento: El equipamiento de seguridad del Focus puede ser muy completo

Los faros bixenón con iluminación adaptativa son muy recomendables. Sobretodo para aquellas personas que utilicen el coche con bastante frecuencia en horario nocturno ya que proyectan un intenso haz de luz, unido a la mayor visibilidad que proporciona del interior de la curva, lo convierten en un extra muy recomendable, me atrevería a decir que es imprescindible. Además, mitiga la fatiga del conductor cuando circula de noche, por lo que aumenta la seguridad.

El acabado ST-Line de la unidad de pruebas se sitúa en la parte intermedia de la gama. Entre el equipamiento de serie, podemos encontrar sensor de lluvia, sensor de luces, sensores de aparcamiento, climatizador bizona, Bluetooth, luces traseras LED, retrovisor interior con antideslubramiento, ajuste lumbar del asiento del conductor…

Además, incluye la pantalla táctil multimedia de 8 pulgadas y un sistema de reconocimiento por voz que funciona bastante bien. Desde la pantalla, podemos controlar diversas funcionalidades, pero el tacto no me ha resultado del todo satisfactorio, ya que en ocasiones debía presionar con decisión para que respondiera.

El equipamiento de seguridad que puede incorporar el Ford Focus es muy notorio: avisador de objetos en ángulo muerto, alerta por cambio involuntario de carril que además actúa sobre la dirección, alerta de tráfico cruzado cuando salimos marcha atrás, frenada automática de emergencia hasta 50 km/h, sistema de reconocimiento de señales de tráfico… Uno de los sistemas de ayuda a la conducción que ha llamado mi atención poderosamente, por su excelente funcionamiento, es el de aparcamiento automático. Detecta huecos tanto en batería como en línea y el conductor tan solo tiene que manejar los pedales. Además, realiza las maniobras con rapidez, no necesita un gran espacio y lo deja aparcado a la perfección. Pena que nuestra unidad de pruebas no trajera este extra tan llamativo que te ahorra tiempo en aparcar el coche, sobretodo en lugares muy justos.

Consumo: Las cifras reales de consumo no se acercan a las homologadas por la marca

Ford homologa para este motor 5,7; 4,1 y 4,7 l/100 km de consumo urbano, extraurbano y medio respectivamente. Además, es muy sensible, es decir, las cifras varían considerablemente según el tipo de conducción que realice cada persona.

Circulando a velocidad constante y siendo muy cuidadosos a la hora de pisar el acelerador, se pueden conseguir unos consumos ajustados. Durante nuestra prueba en carretera hemos conseguido contener el consumo entorno a unos 6,5 litros.Y os podemos asegurar que para sacar este consumo en carretera no nos hemos preocupado por ahorrar combustible, todo lo contrario, en ningún momento hemos escatimado el gasto del mismo. Sin embargo, en los trayectos de ciudad no hemos conseguido bajar la media de consumo de 7,5 litros.

En definitiva, este Ford Focus de tercera generación es un compacto con bastante aplomo en carretera, con bastantes ayudas a la conducción como extras y un eficaz motor que aunque sea pequeño y con un buen rendimiento.

Este vehículo cuenta con la etiqueta de la DGT C, la cual en Madrid, nos permite obtener un 10% de descuento a la hora de aparcar dentro del área metropolitana.

Muchas gracias al concesionario de Ford ALMOAUTO S.A. por cedernos esta unidad para poder realizar la prueba.

Abajo os dejo los datos de contacto de la persona a la cual le podéis solicitar presupuesto sin compromiso alguno y con los mayores descuentos que se puedan ofrecer. 

7
Diseño
8
Motor
8
Comportamiento
7
Interior
8
Equipamiento
6
Consumo

Destacable

  •  Comportamiento
  •  Faros bixenón adaptativos
  •  Puesto de conducción

Mejorable

  •  Capacidad del maletero
  •  Consumo en ciudad
  •  Espacio en las plazas traseras
Borja Fernández-Checa Rodríguez

Borja Fernández-Checa Rodríguez

Teléfono: 620 016 624
E-mail: [email protected]

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