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En enero de este año os traje las sensaciones del Peugeot 508, una berlina con un diseño llamativo, un interior confortable y elegante, un motor potente y eficaz, diseñado para devorar los kilómetros, con una gran lista de equipamiento de serie y con unos consumos sorprendentes.

Tras el gran éxito de ventas que tuvo esta berlina, la marca francesa no dudó en sacar al mercado la versión Shooting Brake o Station Wagon (SW) y es que Peugeot no ha tirado la toalla en el segmento de las berlinas pese al gran auge del segmento de los SUV.

Con esta decisión, Peugeot ha demostrado que es una lástima que la moda de los SUV esté impidiendo que mucha gente disfrute de las bondades de estos vehículos familiares, de conducción agradable, cómodos y tan versátiles como un SUV.

Tiene un diseño llamativo a la vez que deportivo

Durante esta semana, no he parado de escuchar a la gente, «Que bonito es el coche que tienes esta semana, me encanta» y es que este diseño no pasa desapercibido al igual que en la versión berlina. En esta versión familiar, han conseguido preservar la deportividad de la berlina.

La verdad es que los diseñadores responsables lo han bordado y han creado uno de los SW más atractivos del mercado. Pero esta silueta tiene un inconveniente, y es que el acceso al interior (sobre todo en las plazas traseras) no es mucho mejor que en la berlina, y es muy fácil que a la hora de entrar, golpeemos con la cabeza en el marco superior. Eso sí, una vez dentro, el espacio sobra.

El frontal cambia en función del acabado

Acabado Allure

Este es el acabado Allure, el intermedio de la gama, posteriores a este están el GT Line y el GT. ¿En que cambia el frontal? La parrilla, pasa de formas laminadas, a una con efecto diamante, los faros pasan de ser de xenon a ser Full Led adaptativos y las luces diurnas, pasan a ser todo el lateral del paragolpes.

Acabado GT y GT Line

Personalmente, me encanta el diseño del acabado GT y GT Line, yo me iría de cabeza a estos acabados, tanto por este diseño como por los extras en ayudas a la conducción, como los faros Full Led Adaptativos, de los que hablo más a fondo en la prueba del 508 Berlina, los cuales si usais mucho el coche por la noche, son un elemento indispensable.

Los cambios con respecto a la berlina aparecen a partir del pilar central. Es ahí cuando el techo empieza a tener una ligera y suave caída. Además, se añade un tercer cristal trasero y una zaga más vertical que va a permitir sacarle un mayor partido a las plazas traseras y al maletero.

Si el frontal es un acierto redondo, la parte lateral no es menos. No es solo por sus líneas o sus llantas de 18 pulgadas, sino porque, las ventanillas no tienen marco, un recurso muy típico en los coupés, pero no en los SW, y he de reconocer que le queda muy bien.

Y ya que estamos dispuestos a pagar más de 37.000 € por esta versión Allure, queremos que no haya ni un solo ruido en el interior, por lo que Peugeot ha pensado en ello; los acabados son buenos y hay elementos que contribuyen a dar una sensación de solidez a la construcción del 508 SW, como unos tetones que sirven para centrar el cierre de las puertas y minimizar así los ruidos, aunque no tengamos marcos en ellas.

La parte trasera impone deportividad

Este color Gris Platino (+590 €) le da un toque más común, cosa que se agradecerá, si queremos que pase algo más desapercibido. Los marcados pasos de rueda, la forma alargada de los pilotos traseros (full led), con intermitentes dinámicos en las versiones GT Line y GT y las salidas de escape (falsas en este acabado y verdaderas en las versiones GT Line y GT), hacen que el 508 parezca más ancho y pegado al asfalto.

En la gran mayoría de casos, los fabricantes de automóviles ponen más empeño en el frontal y el lateral que en la zaga posterior, pero en este caso no es así. Nos encontramos con unas formas repletas de diseño, y algo tan práctico como el portón (con sistema de manos libres), que queda perfectamente integrado en la silueta del coche.

Un detalle que me enamora de Peugeot es que toda la iluminación exterior es en Led, lo que además de permitirnos una mayor visibilidad, permite que nos vean de lejos. Alguno se preguntará ¿qué son esas formas de los faros traseros? significan las marcas de las garras felinas, que se ocultan tras un cristal ahumado y nos saluda cuando nos acercamos y abrimos las puertas con un llamativo juego de luces.

Igual de confortable y elegante que en la berlina

En el interior del 508 SW no hay muchas diferencias respecto a la berlina. El espacio es prácticamente el mismo, al igual que la configuración de los asientos. El 508 que pude probar era un GT berlina con las molduras interiores imitando el veteado de la madera. Aquí lo que hay es el incómodo plástico “negro piano”, una moda que no termina de convencerme porque:

  • Es imposible mantener las molduras sin huellas dactilares
  • Se ve cada mota de polvo
  • Se raya fácilmente con el uso y se afea su aspecto
  • Produce incómodos destellos y deslumbramientos cuando la luz entra por los cristales

Lo que sí que me ha gustado es comprobar que se han mejorado algunos detalles de acabado y ajuste, sobre todo en lo que se refiere a la tapa de lo que sería el cenicero. En el anterior 508 probado (puedes verlo pulsando aqui) éste no cerraba bien y quedaba mal cerrado.

El espacio delantero es bastante amplio, permite que tanto el conductor como el copiloto, puedan estirar las piernas sin molestar a los pasajeros traseros, lo que permite que un conductor de más de 1,80 metros pueda conducir sin problemas.

La postura de conducción ideal la consigues gracias a la multitud de reglajes del asiento y columna de dirección. En esta nueva generación del 508 SW se incorpora, por primera vez el i-cockpit. Esta idea del i-cockpit mantiene una instrumentación elevada que hace que no sea necesario un head up display y un volante muy pequeño achatado por arriba y por abajo.

La primera impresión del volante, fue que era pequeño, pero en cuanto hice un par de kilómetros con el coche, descubrí que es mucho más cómodo que un volante grande sobre todo a la hora de circular por ciudad y aparcar.

Alguno se preguntará si el i-cockpit es un problema para personas de una estatura baja. Bien pues hicimos una prueba, una persona de 1, 65 metros de alto se puso al volante de esta «nave espacial» y el resultado fué que no es ningún problema.

La instrumentación es prácticamente la misma que nos encontramos en modelos como el 5008 o el 3008, con la posibilidad de elegir entre varios formatos para mostrar la información. Sus gráficos son claros y fáciles de leer.

Tiene mucho espacio en la parte trasera

El sentido de una carrocería familiar de tipo Station Wagon es poder tener las prestaciones y el dinamismo de una berlina con un mayor espacio en la parte trasera (plazas traseras y el maletero), lo suficiente como para poder llevar a toda la familia y sus respectivos equipajes.

El espacio en las plazas traseras es muy bueno, sobre todo para las piernas y para la cabeza, que no llegan a tocar ni en una persona de 2 metros de altura. Eso sí, en anchura es algo justo para llevar a tres personas atrás durante un viaje largo. Hay que recalcar que no caben tres sillas infantiles tampoco, salvo que una de ellas sea especialmente compacta.

El maletero es una de las grandes ventajas de esta carrocería Station Wagon frente a la berlina es que este tipo de carrocerías ofrecen más espacio en la zona del maletero y es más fácil de cargar.

Las formas del maletero son muy regulares y cúbicas, de modo que podemos aprovechar muy bien todo el espacio disponible. El SW es más práctico que la berlina y lo consigue sin perder ni un ápice de estilo.

Tiene opciones híbridas

La gama de motores se compone por dos motores diésel, uno gasolina y uno con tecnología híbrida enchufable. En lo referente a motores térmicos, en la gama diésel tenemos dos potencias (130 y 160 CV) ambos un 1.6 cm3 y en la gama gasolina tenemos un motor con 180 CV de potencia y 1.5 cm3.

Además, existe una versión híbrida enchufable que combina un motor de 180 CV con un motor eléctrico de 110 CV cuya potencia combinada es de 225 CV. Esta mecánica, ofrece en modo 100% eléctrico 40 km según el ciclo WLTP.

Para mejorar el rendimiento y reducir el consumo, el convertidor de par se bloquea para eliminar las pérdidas por resbalamiento. Su funcionamiento es muy agradable, todo es muy fácil y tiene una buena función de aprendizaje y adaptación a nuestra forma de conducir.

Si quieres un motor con cambio manual has de saber que el único con esta opción es el motor diésel de 130 CV. El resto de la gama equipa el cambio automático de tipo convertidor de par de 8 relaciones.

Dispone de varios modos de conducción (Manual, Sport, Normal, Comfort y Eco). Digo esto porque el modo manual me ha gustado bastante, le da un toque muy deportivo y muchos os preguntareis ¿Cómo se cambian las marchas? ¿Dónde está el modo manual para cambiar las marchas con la «palanca»?

Como podéis observar en la fotografía, el pomo del cambio no lleva un modo M o Manual, entonces ¿Cómo se activa? Se hace desde el selector de modos de conducción, situado delante del selector de marchas, en cuanto seleccionas el modo Manual, las marchas las empiezas a controlar tu desde las levas situadas en el eje de dirección tras el volante, lo que hace que no se muevan con el volante.

Es un devorador de kilómetros

Al igual que el 508, esta versión Station Wagon está diseñada para devorar kilómetros. Es un coche que combina a la perfección eficacia y confort al volante y que se convierte en un perfecto compañero de viajes, un rutero en el que la fatiga tarda en aparecer y en el que apetece recorrer kilómetros.

En la ciudad se convierte en un coche agradable gracias a su caja automática y al silencio de su mecánica (tanto en el motor diésel como en el gasolina y lo hará aún más en la versión híbrida) dos elementos que hacen que el estrés al volante disminuya a la hora de circular por la ciudad.

Pero hay un punto negativo y es la escasa visibilidad que tiene debido a la escasa superficie acristalada y la pequeña luneta trasera. Tampoco ayuda el sistema de cámaras ya que sólo hay una cámara frontal y otra trasera, se ahorran las de los retrovisores, de modo que es más complicado evitar rozar las llantas contra los bordillos.

La dirección es muy buena y en apenas 3 vueltas de volante entre topes las ruedas giran una barbaridad. Esto, además de facilitar mucho las maniobras, contribuye a mejorar la agilidad del eje delantero.

Las suspensiones son suaves y hacen que pasemos por los pasos de cebra elevados y por los constantes baches y tapas de alcantarilla de las ciudades sin sacudir demasiado a los pasajeros.

Noble, seguro y confortable

En autopista y autovías es donde se nota que más cómodo se encuentra el 508 SW. No hay reacciones extrañas al pasar por badenes o juntas de dilatación y todo ello en medio de un destacable confort. El viento lateral apenas le afecta y, con una caja de cambios de 8 marchas, el motor puede ir girando a un régimen muy tranquilo con unos consumos bajos y sin apenas ruido.

Si nos perdemos por una carretera secundaria también prevalece el confort, pero eso no significa que no podamos disfrutar de la conducción, al contrario, es un coche muy ágil, que se nota ligero y con el que podemos pasarlo bien conduciendo, eso sí, si queremos hacerlo, ha de ser en modo Manual.

En curva rápida transmite mucha seguridad gracias a una dirección muy precisa y a que las suspensiones trabajan con eficacia, algo a lo que ayuda su generosa distancia entre ejes y los cortos voladizos. Literalmente, no se mueve ni un ápice. Este es un coche que puede perdonar errores a la hora de entrar fuerte en alguna que otra curva. Me lo he pasado muy bien con este coche en carreteras reviradas

El Peugeot 508 SW hace gala de un comportamiento muy noble, sus reacciones son seguras y el confort es elevado sin renunciar a una conducción divertida.

El chasis es bastante reactivo a nuestras demandas y nos ayudará a redondear los giros si jugamos un poco con los pesos y descargamos un poco la zaga, todo de forma muy progresiva, natural y segura.

En definitiva, el Peugeot 508 SW hace gala de un comportamiento dinámico muy bueno. Es cómodo, fácil de conducir, agradable de llevar y, sobre todo, de reacciones muy seguras y predecibles.

Tiene un gran equipamiento de serie

El acabado Allure de esta unidad, tiene un precio de 36.719,98 € sin descuentos ni promociones.

Este es un acabado intermedio denominado Allure y por encima se sitúan el GT Line y el GT. El Allure viene muy bien equipado de serie, aunque personalmente me iría al acabado GT Line, que por 2.000 € más ya te incluye los faros delanteros y traseros en Full Led y un acabado interior diferente con inserciones en Madera.

El Pack Drive Assist Plus tiene un sobre coste de 479,99 € y es el que más merece la pena. Este paquete incluye un sistema que simplemente es la conexión simultánea del control de crucero adaptativo, con el asistente de salida de carril.

Pero… Hace más que eso, este sistema gira el volante por sí solo en autopistas, autovías y atascos, mantiene la velocidad con el vehículo que le precede, titubeando en el carril en algún momento, pero no es lo normal. La verdad, es que con este paquete, la conducción se vuelve mucho más relajada tanto en atascos como en la conducción del día a día.

Modo de visión nocturna

Puede que a muchos les parezca “demasiado dinero por un Peugeot”, pero por esta suma tenemos un coche que no es peor que sus rivales alemanes, si no todo lo contrario, tiene un diseño más atractivo y está mejor equipado. Incluso se permite el lujo de ofrecer elementos que no están disponibles ni como opción en sus principales contrincantes, como el sistema de visión nocturna, que es increíble, nos permite poder ver mejor obstaculos (animales y peatones) sobre todo en carreteras secundarias sin iluminación.

El asistente de aparcamiento es muy completo y permite que el 508 SW “aparque solo” tanto en batería como en hilera, con un buen funcionamiento y precisión. Me llama la atención que el sistema de visión 360º se ahorre las cámaras de los retrovisores y utilice la cámara trasera y la delantera para ir escaneando la zona en la que estamos maniobrando. No me parece buena idea. Sí, te ahorras mucho dinero y abaratas al cliente unos retrovisores que, cuando tenga que cambiarlos por un golpe en un aparcamiento, cuestan una pasta si llevan la cámara, pero en ese ahorro eliminas, por ejemplo, la posibilidad de detectar a un peatón o a un perro que se acerque alrededor del coche mientras maniobras.

También en el apartado multimedia está bien dotado. La pantalla táctil es de buenas dimensiones y mucho más rápida que en otros modelos del grupo. Por supuesto, es compatible con Apple CarPlay y Android Auto y dispone de varias aplicaciones.

Por ponerle un pero, echo de menos que estén disponibles los asientos delanteros calefactados y ventilados como en su hermano el Opel Insignia Grand Sport (solo son calefactados).

Un apunte, ahora que tenéis una imagen de la pantalla arriba, fijaros en los «botones» de los asientos calefactados por ejemplo, en esa zona. Peugeot ha sabido atinar en este aspecto, para saber si hemos pulsado la tecla o no, además de encenderse la luz correspondiente, emite un pequeño sonido equivalente al de una pulsación física, para que sepamos que hemos presionado ese botón.

Pulsa aquí para ver el presupuesto de la web de Peugeot sobre este coche.

No gasta «nada»

El motor que equipaba esta unidad era el diésel de 130 cv con la caja automática EAT8. Los consumos homologados por la marca, son: ciudad 5,8 l/100 kmconsumo en autovías: 4,9 l/100 km y cuyo consumo medio es de: 4,8 l/100 km.

Este motor es poco ruidoso y refinado lo que hace que siempre vaya en un régimen bajo de revoluciones y por lo tanto consuma menos. El que avisa no es traidor, sales de los Stop con mucha alegría, incluso en el modo ECO. Aún así, los consumos homologados, son muy reales.

Durante la semana de pruebas, hicimos más de 800 km y obtuve una media de 4,7 l/100 km tras entregarlo, pero esto tiene su truco ya que la gran mayoría de los kilómetros recorridos fueron en autopista, ya que este es un coche diseñado para devorar kilómetros.

Sin embargo, en ciudad, el consumo sólo se elevaba hasta los 6,3 l/100 km algo más que razonable para este coche. En autopista a velocidades legales, conseguimos una media de 4,1 l/100 km.

En definitiva, es un vehículo que está diseñado para devorar los kilómetros, con unas prestaciones «deportivas», tiene un diseño llamativo, una autonomía de algo más de 1000 km con un depósito de 55 litros y un consumo bastante contenido. 

9
Diseño
7
Motor
8
Comportamiento
7
Interior
8
Equipamiento
8
Consumo

Destacable

  • Diseño atractivo
  • Confort de viaje
  • Buen rendimiento
  • Versatilidad
  • Consumo

Mejorable

  • Acceso a las plazas (al ser un coche bajo)
  • Abuso del negro piano
CategoryPeugeot, Pruebas
Tags
  1. 04/11/2019

    Muy chulo

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