Sensaciones al volante

Probar los coches como si fueran nuestros.

Peugeot Rifter Standard GT Line: Un vehículo adaptado para el transporte de personas

El <b>Peugeot Rifter</b> tiene en 4,4 m de largo, una amplitud y numerosos huecos, que ya les gustaría a muchos monovolúmenes. ¿Quiéres saber más?

El Peugeot Rifter tiene en 4,4 m de largo, una amplitud y numerosos huecos, que ya les gustaría a muchos monovolúmenes. ¿Quiéres saber más?

El Peugeot Rifter según la marca francesa es un monovolumen con hasta 7 plazas. Este es un vehículo versátil, que utiliza la misma plataforma de vehículo comercial ligero que también se ha utilizado para desarrollar el Opel Combo Life y el Citröen Berlingo, ambos del grupo PSA.

En febrero de este año, pude probar el Opel Combo Life y he de decir que compartir una plataforma, y más una como esta, implica que los numerosos huecos que tenemos en el Opel Combo Life, también los tendremos en el Rifter.

La forma de la parrilla delantera junto con la forma de los pilotos traseros, hace que sea muy fácil reconocer que es la variante de Peugeot.

En esta ocasión el departamento de Prensa de Peugeot me ha cedido una unidad con el motor 1.5 BlueHDI de 130 CV con una caja automática de 8 relaciones que hace que el salto de relaciones sea menor y permita de esta manera aumentar la eficiencia y reducir el consumo.

El segmento de los monovolúmenes aumenta su declive cada vez más debido al auge de los SUV y el grupo PSA no iba a quedarse atrás, el único monovolumen que queda dentro de este grupo es el Citröen C4 Space Tourer.

Entonces… si la marca dice que es un monovolumen pero no es un monovolumen, Entonces, ¿Que es el Peugeot Rifter?.

Es una mezcla entre un vehículo comercial, un SUV y un monovolumen

A partir del acabado Allure, los faros de xenón con haz de luz amarilla y las luces antiniebla con función de giro son de serie.

Según me dieron las llaves de este coche, se me vino una palabra a la mente, “furgoneta”, pero jamás verás esa palabra relacionada con este coche, ya que es una palabra “maldita”.

Si os detenéis a mirar detenidamente las dimensiones y a la vocación del coche, el Peugeot Rifter sí que tiene las credenciales de un monovolumen al ser un coche mucho más amplio que la media, a la vez que silencioso, cómodo y práctico para llevar a la familia a cualquier lugar. Pero aún así…

No deja de ser una furgoneta adaptada para transportar pasajeros.

El tener un portón trasero tan grande implica que necesitamos mucho hueco para abrir (1 m detrás nuestra), y por ello, se puede abrir solo la luneta posterior, muy útil en espacios reducidos.

El ser una furgoneta industrial adaptada para el transporte de pasajeros, no debería ser negativo, sino todo lo contrario. Es algo de lo que hay que estar orgulloso.

La principal diferencia con respecto a un monovolumen es la forma de la carrocería. Quieras que no, tener una “caja” como carrocería tiene ventajas interesantes, pero también algunos pequeños inconvenientes que hay que conocer bien antes de decidirte por este modelo.

Imágen de prensa de la versión Long del Peugeot Rifter. Una pega es que su diseño prima la practicidad por encima de todo lo demás.

No os lo vais a creer, pero este coche mide tan solo 4,40 m de largo. El Rifter existe también en versión de 4,75 m de largo, pero tiene poco sentido salvo que necesitemos permanentemente las 7 plazas, opcionales en ambos, y además pierde las proporciones del corto, lo que le convierte en un coche menos atractivo (para mi gusto).

La principal ventaja es tener mucho espacio interior

Según me senté en el asiento del conductor, empecé a girar la cabeza en todas direcciones y solo se me ocurrió pensar “que grande y que lejos está todo”. Desde el asiento del conductor hasta el parabrisas delantero, creedme cuando os digo que hay mucho espacio.

Esta sensación de amplitud aumenta, si pagamos el extra del techo panorámico de cristal con un portaobjetos transversal que cuesta 800 €, tal y como montaba la unidad del Opel Combo Life que me prestó el departamento de prensa de Opel.

Las plazas delanteras son más que desahogadas, sobra espacio por donde mires. Sin embargo hay algo que no me ha convencido en absoluto y son los asientos. Estos no tienen sujeción lateral y esto hace que para personas con problemas de espalda, el balanceo sea muy acusado, lo que nos va a provocar bajarnos del coche con dolor en la espalda.

Si tenéis problemas de espalda, ir borrando de vuestra cabeza la idea de comprar este coche. Estos asientos parecen estar pensados para aquellos que se bajan 100 veces del coche en un día, como un repartidor por ejemplo. 

El salpicadero tiene los botones justos y es de agradecer que SOLO en esta vehículo de la marca francesa el climatizador sea físico y no vaya incluido en la pantalla táctil de 8 pulgadas. Este vehículo tiene el Peugeot i-Cookpit, y he de decir que me parece una mezcla entre el 1 y el 2, el 2 por el volante achatado por arriba y por abajo y el 1 por la instrumentación digital. A mí personalmente no me molesta.

Existen numerosos huecos: detrás de la pantalla, en la consola central (un hueco donde me cabe el brazo entero), a la izquierda del volante, en las puertas cabe una botella de 1 l, bajo los asientos delanteros, y lo más importante, 2 guanteras bien grandes. En fín, será por huecos.

Una de las grandes ventajas de este formato, son las puertas correderas, que nos ofrecen un gran acceso a las plazas traseras, sin la preocupación de golpear al coche que esté aparcado a nuestro lado, debido a que apenas se separan de la carrocería. Es un acceso perfecto para meter y sacar a los niños muy fácilmente.

Las puertas laterales, tan prácticas, esconden también un par de problemas. El primero es que al ser tan grandes pesan bastante y costará abrirlas y cerrarlas en pendiente. El segundo es que al quedar tan pegadas a la carrocería apenas pueden ofrecer un mínimo apoyabrazos con un par de centímetros de ancho a los pasajeros posteriores: no cabe nada más ancho.

En las plazas traseras tenemos tres asientos individuales. Esto nos va a permitir colocar tres sillas infantiles sin el más mínimo problema, o 2 y un adulto en medio. Los tres asientos tienen su propio anclaje isofix y su cinturón de seguridad. Algo poco corriente en el mercado.

Además, hay dos bandejas en los respaldos de las plazas delanteras para poder dejar una bebida o apoyar un portátil. En la consola central hay dos salidas de aire con regulación del ventilador propia y con dos tomas USB para poder cargar nuestros dispositivos.

La bandeja la podemos situar a dos alturas, por si queremos separar el equipaje.

El maletero es una auténtica locura, en un coche con 4,40 metros de largo. Los ingenieros han conseguido que este maletero tenga una capacidad de 775 litros hasta la bandeja. Opcionalmente podemos contar con un cajón de carga en el maletero colgado del techo, que puede soportar hasta 10 kg de peso. 

Llegó la hora de ponerse al volante

El primer inconveniente con el que nos vamos a encontrar a la hora de conducirlo, es su forma. Esa gran superficie frontal y esos paneles laterales hacen que la sensación sea como llevar un paracaídas abierto. La aerodinámica juega en su contra en esta ocasión.

Esta forma de cubo, nos otorga un mayor espacio disponible pero, por otro lado, es la forma que más frena el avance. A bajas velocidades no es importante pero, a partir de 90 km/h, el consumo se ve penalizado. A 120 km/h se puede oír el aire apartándose a nuestro paso, algo que para algunos puede llegar a ser molesto.

En este caso, al tratarse de un monovolumen, se ha primado el confort ante todo. Al ser un coche tan ancho, no dan muchas ganas de meterse en una carretera de curvas con él. Su altura (1,88 m) y su peso nos juegan una mala pasada, ladeando la carrocería en apoyos fuertes. El coche demuestra en todo momento que es un coche familiar, no deportivo.

El motor es un viejo conocido, es el 1.5 BlueHDI de 130 CV. Es un motor que me gusta por lo ágil que tira de esta mole de masa. El Peugeot Rifter no tendría sentido con un motor pequeño, aquí cada caballo cuenta. Además, este motor disimula algo el consumo penalizado por la aerodinámica.

En esta unidad, el motor va asociado a una caja automática de 8 relaciones. Esta es la famosa EAT8. Su funcionamiento en modo automático es muy suave, y más si le activas el modo eco.

La única pega que le pongo al mando giratorio es que al sustituir la palanca por este mando, el modo manual se reserva exclusivamente a las levas, pulsando previamente el botón M de debajo del mando.

Las reacciones del modo manual son algo bruscas al pasar a la marcha superior (Solo si cambias a una superior mientras sigues acelerando). A la hora de levantar el pie para dejar pasar a alguién, o simplemente para perder velocidad, este, no pierde velocidad, por lo que nos obligará a bajar de la octava marcha a la cuarta o a tocar el freno, lo que aumentará el desgaste de los mismos. 

El tacto de la dirección es bastante bueno, es preciso y ágil y al ser tan pequeño, no te da la sensación de estar conduciendo un “monovolumen/furgoneta”. Viene bien para manejar este coche por ciudad.

Ahora, si la dirección es precisa, el freno no lo es, es muy esponjoso, y en la semana que he tenido el coche, no he sido capaz de hacerme con él. Hay que frenar a fondo para lograr detenerlo, lo que en un atasco o a altas velocidades nos puede dar algún que otro susto al principio.

Quitando lo de que la perfección no existe, por el “problema del freno”, personalmente escogería este motor con este cambio. Empuja con mucha alegría desde las 1.700 rpm, lo que nos permite que si tenemos que pegar un acelerón, podamos hacerlo, el se encarga de bajar las marchas necesarias y tú solo te tienes que concentrar en la dirección.

Por otro lado, Peugeot ha sabido eliminar también los ecos que se producen dentro de un habitáculo tan grande. Por un lado se ha tapizado todo lo tapizable y por otro se ha rellenado el espacio hasta el techo con bolsillos y zonas de carga que rompen y absorben las ondas sonoras. Es como ir en cualquier coche mucho más pequeño, no hay ningún sonido ni eco extraño.

El precio y el equipamiento están en la media

Esta unidad es el acabado GT-Line con el motor 1.5 BlueHDI de 130 CV, con caja automática de 8 relaciones y todos los extras tiene un precio de 27.728 € con descuentos. Pulsa aquí para para ver los extras, su precio y su configuración.

Os voy a contar que trae de serie desde el acabado más básico:

La versión de acceso Access cuenta de serie con elementos como el climatizador manual. Después viene el Active que suma pantalla táctil, dos puertas laterales, dos lunas traseras, sistema de ayuda al aparcamiento trasero, luces diurnas y luces antiniebla.

El tercer acabado es el Allure que suma la consola central, el freno eléctrico, las llantas de 17 pulgadas, el climatizador automático, la segunda fila de asientos con tres banquetas individuales y el volante de cuero.

Y por último, la variante GT Line, con las llantas de 17 pulgadas, lunas tintadas, manos libres, pack safety plus y pack drive assist.

Como curiosidad, entre el ángulo muerto y el cambio involuntario de carril con asistencia a la dirección, hace que si hay un coche a tu lado, y enciendes el intermitente para cambiarte a ese carril, el volante hace algo de resistencia para evitar que te cambies y le des un golpe al otro vehículo. 

El consumo es ajustado

A pesar de tratarse de una furgoneta adaptada para el transporte de pasajeros, los consumos homologados se acercan bastante a los reales. El Peugeot Rifter con este motor y esta caja, homóloga: 5.9 l/100 km en mixto6.6 l/100 km en ciudad y 5.1 l/100 km en carretera

Durante la semana de pruebas, conseguí establecer los consumos en: 5.6 l/100 km de media, 6.8 l/100 km en ciudad y 4.8 l/100 km en carretera.

¿Tiene sentido el Peugeot Rifter como coche familiar?

Desde luego que tiene sentido, y mucho. Teniendo en cuenta el precio de venta ajustado, la abundancia de equipamiento en el que no falta de nada, la dureza del coche y todo el espacio y versatilidad que tiene, parece difícil encontrar una mejor inversión si lo que buscas es capacidad real.

El problema aerodinámico se compensa con un motor muy frugal y bastante potente, la apertura del portón trasero se resuelve en parte con la luneta trasera de apertura independiente y el problema psicológico de comprarse una furgoneta debería superarse con un poco de personalidad, sin necesidad de llamarlo “monovolumen”.

Son una pena los asientos, pruébalos bien antes de comprarte el coche porque para mí son el máximo inconveniente y no es precisamente un inconveniente menor.

Por lo demás, el Peugeot Rifter es un familiar formidable para gente sin complejos.

Diseño
7
Motor
7
Comportamiento
7
Interior
7
Equipamiento
7
Consumo
8

Destacable

  • Diseño práctico
  • Motor con fuerza
  • Gran amplitud en tan poco espacio

Mejorable

  • Los asientos no tienen sujeción lateral
  • Sin reposabrazos laterales en las plazas traseras