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Desde el momento de su lanzamiento en el año 2012, el Mazda6 ha sido y es una de las berlinas de referencia. En esta nueva generación, Mazda ha seguido puliendo e introduciendo nuevas mejoras.

Tras 7 años de vida, llegó el momento de hacerle una pequeña renovación en este último tramo de su vida comercial (antes de que los SUV se apoderen de todo el mercado).

El departamento de prensa de Mazda me ha cedido una unidad del Mazda6 Signature con el motor 2.5 de gasolina Skyactiv con 194 CV y cambio automático de 6 relaciones de tipo convertidor de par.

Durante esta semana que he tenido el coche, me ha dejado muy claro, que es un producto muy maduro en el que se ha mejorado el interior, el confort, el aislamiento acústico y otras muchas cosas. En definitiva, ha mejorado en todo.

Sin duda, ahora es un producto mucho más interesante gracias a su nuevo diseño. Ya lo era antes, pero ahora lo es más y, aunque tenga ya casi 7 años, el diseño del Mazda6 es tan bueno que aguanta perfectamente el paso del tiempo y sigue siendo una de las berlinas más bonitas del mercado.

¿Cómo se sitúa el japonés frente al resto de sus rivales?

Algunos de sus rivales directos son el Renault Talisman, el Opel Insignia, el Peugeot 508, etc. El japonés gana por goleada a muchos de todos ellos por la calidad tan buena de sus materiales y de su fabricación.

Sin embargo, si lo comparamos con el Talisman, el fránces gana respecto al japonés, gracias al sistema 4Control de dirección en las cuatro ruedas , que ofrece una mayor agilidad que el G-Vectoring de Mazda. Pero a la hora de evaluar la calidad de fabricación, los ajustes, los materiales, la calidad percibida a bordo… el japonés arrasa.

El Peugeot 508 es un producto más fresco y eso se nota en algunos aspectos como el diseño, sin embargo, donde más se nota es en lo referente a la tecnología, que he de decir que el francés gana al japonés por las asistencias a la conducción.

Pero esta comparativa no ha de tomarse a malas, no hay ganadores ni perderdores, solo pienso, que el coche perfecto no existe. En definitiva, el Mazda6 es un coche que convence por la calidad percibida a bordo, su homogeneidad sin defectos imperdonables y su excelente relación precio/producto.

Está afinado al milímetro

Mazda6 del año 2016 (anterior generación)

La anterior generación tenía un diseño excelente y en esta nueva generación no han necesitado hacer cambios tan profundos. Simplemente ha bastado con adaptar un poco el diseño de la anterior generación a los nuevos tiempos.

Simplemente se han estilizado más algunos detalles, sobre todo en el frontal con unos nuevos faros algo más rasgados, la diferente configuración de la calandra y un faldón en el que desaparecen los minúsculos faros antiniebla de led que eran tan pequeños que apenas iluminaban, al igual que en su hermano mayor el Mazda CX-5.

Con la última generación del Mazda6, la firma japonesa inauguró el lenguaje de diseño Kodo. La implantación de este código estético ha servido para que Mazda pueda presumir de tener una de las gamas más atractivas del mercado.

Faros rasgados, frontales agresivos, líneas fluidas… La marca asiática ha sabido combinar con acierto todos los rasgos que dan forma a un modelo, para conseguir una imagen deportiva a la par que elegante.

Estos nuevos faros son full led adaptativos y proporcionan muy buena iluminación. Son de serie desde el acabado más básico, lo que nos va a garantizar que independientemente del acabado que eligamos tengamos una iluminación estupenda en todas las circustancias.

Gracias a los 4,870 m de longitud, los ingenieros de Mazda han conseguido hacer unas puertas lo suficientemente grandes como no tener ningún problema a la hora de entrar o salir del interior del habtiáculo.

En esta nueva generación, han cambiado el diseño de las llantas de 19 pulgadas (con unos exagerados 225/45-19 de perfil muy bajo que reducen ligeramente el confort), aunque se parecen mucho a las anteriores, y la forma de los retrovisores.

También cambia ligeramente la vista lateral por la forma de los pilotos traseros que ahora se iluminan más por el costado, tanto la luz de posición como el intermitente, mejorando así nuestra visibilidad ante el resto de los conductores.

La doble salida de escape cromada, le da un toque Racing

Los cambios en la parte trasera son muy sutiles con respecto a la anterior generación. Sólo si pones el nuevo al lado del anterior te das cuenta de que los pilotos son algo diferentes, así como las salidas de escape y el nervio entre los pilotos también cromado.

Es una pena que mazda haya decidido que la boca del maletero no incluya la luneta trasera, es decir, nos ha dejado como en cualquier otra berlina, una entrada de maletero, algo estrecha en altura, para poder meter bultos grandes.

La calidad y la ergonomía como bandera

El salpicadero tiene unas líneas rectas que le dan un toque sencillo, limpio y ordenado. Tiene los botones justos.

En el interior es donde se nota el acabado Signature. En esta ocasión, la marca me ha cedido una unidad con el interior tapizado en cuero de color marrón oscuro. Casi se ve negro, sólo con mucha iluminación se hace evidente ese tono marrón y la verdad es que le sienta muy bien y le otorga un toque muy elegante.

Además de la tapicería en color marrón, en este acabado Signature, el medio del salpicadero que recorre de lado a lado y que se prolonga hacia las puertas, está recubierto por un material similar a la Alcántara y decorado con molduras de madera natural. Esta combinación hace que sentarte en este habítaculo te transmita una sensación de acogedor, elegante y de calidad.

Las plazas delanteras cuentan con regulación eléctrica y lumbar. El asiento del conductor cuenta con dos posiciones de memoria, lo que facilitará que varias personas puedan coger el coche sin necesidad de estar regulando constantemente el asiento.

Además, los asientos delanteros son ventilados y calefactados, no como las plazas traseras que solo son calefactadas. Estos asientos tienen una buena ergonomía y son muy cómodos a la hora de afrontar grandes distancias sin fatiga.

Llegó la hora de viajar 5 personas

Las plazas traseras tienen mucho espacio para las piernas y para la cabeza. Una persona que mida 1,90 m de altura, no tendrá ningún problema para viajar en este coche. Sin embargo, en cuanto sentamos a 5 personas, se nota como se reduce la sensación de anchura, debido a que en la plaza central tenemos un gran túnel de transmisión que va a obligar a que el pasajero de la plaza central invada los laterales para poderse sentar.

El pasajero de la plaza central tendrá que lidiar con un mullido menos grueso y una forma menos ergonómica ya que la banqueta, como suele ser habitual, está configurada más para dos pasajeros que para tres. Recalco, que 5 personas viajarán con un gran confort durante cualquier viaje.

No me ha gustado que para tumbar los asientos traseros, tengamos que desbloquearlos desde el tirador del maletero.

En cuanto al maletero, aquí no hay cambios. Su volumen interior es muy bueno y sus formas muy cúbicas, pero el acceso es incómodo y sacar bultos del fondo es incómodo. Además, habrá objetos que por su geometría caben en el maletero pero que no entrarán por la boca de carga.

El espacio se puede ampliar abatiendo los respaldos traseros, pero como el acceso es pequeño, tampoco nos solucionará demasiado. Un detalle que no me gusta es que la parte superior del maletero no esté tapizada y queden las barras de torsión que mantienen el portón abierto y los cables que desbloquean los respaldos traseros a la vista. No sólo queda feo, también podemos enganchar una maleta o lo que metamos en el maletero con ellos.

Un motor refinado con un excelente rendimiento

La unidad que me ha cedido el departamento de prensa de Mazda España viene equipada con el motor 2.5 de gasolina Skyactiv de Mazda que rinde 194 CV. Este motor no tiene la necesidad de sobrealimentación gracias a una cilindrada generosa y una relación de compresión relativamente alta para un motor de gasolina.

Gracias a la cilindrada, este motor ofrece una buena respuesta a bajo y medio régimen y claramente se ha configurado para brillar en la zona de revoluciones que más usa un conductor normal, en vez de afinarlo para ganar potencia en alta.

Esto se agradece porque para la mayoría de conductores y el uso que se le da a este tipo de coches, lo que interesa es el par, sobre todo ahora que casi todos estamos ya acostumbrados a la respuesta de los híbridos y eléctricos, que ofrecen mucho empuje desde abajo.

Lo más llamativo de este motor es que apenas se oye dentro y tendremos que mirar el cuentavueltas para saber si está o no en marcha.

Este es un tracción delantera asociado a una caja de cambios de tipo convertidor de par de seis relaciones únicamente. Es una caja que se apaña muy bien en modo automático, consiguiendo unos consumos ajustados. Sin embargo, a la hora de hacer una conducción deportiva, tanto a la hora de retener como de subir la marcha, el coche pega un tirón algo molesto.

Tal vez se eche en falta una respuesta algo más ágil cuando demandamos prestaciones, pero para el uso normal de este tipo de coches va perfectamente y es muy cómoda y sencilla de manejar. Además, contamos con levas tras el volante, que giran conforme lo hace el volante.

A la izquierda del selector tenemos una tecla que nos permitirá elegir el modo Sport que varía ligeramente la respuesta del cambio (buscará ir siempre en la zona de par máximo y tardará más en pasar a la siguiente marcha) y más sensibilidad en el pedal del acelerador.

G-Vectoring

Para mejorar el comportamiento dinámico, el Mazda6 incorpora el G-Vectoring. Muchos lo definen como un diferencial vectorial, aunque en realidad funciona más bien como un control de tracción en el que, en lugar de frenar la rueda interior que patina, lo que se busca es dar más par a la exterior de las curvas que es la que tiene más adherencia.

Además de permitir acelerar en las curvas y ganar velocidad a la salida de los giros, al tirar la rueda exterior también se genera cierta fuerza que ayuda a girar el coche y a que el morro entre en la curva, reduciendo el subviraje. Su funcionamiento es correcto y se agradece.

Todo es muy sencillo y en lo que se basan para que funcione muy bien y que sea eficiente es en que todo está afinado al máximo, pero huyendo de complicaciones. Tal vez por eso también Mazda suele estar muy bien posicionada en los rankings de fiabilidad.

Tiene un comportamiento dócil y cómodo

Durante la semana que he tenido el coche, he podido realizar 1.000 km y la verdad, es que llegué a pensar que podría tener algún vicio oculto, pero la verdad es que no he notado nada malo sobre este coche, a excepción del comportamiento del cambio automático cuando se le exige rendimiento. 

La calidad de rodadura es excelente, y es que el Mazda6 destaca principalmente en el confort y en lo fácil que es conducirlo para cualquier persona. 

La dirección tiene un buen tacto tanto por asistencia como por precisión y el motor es poco ruidoso y no vibra nada, así que tenemos todo a favor para que sea placentero hacerse kilometradas con él.

En ciudad su mayor inconveniente es su gran longitud, con casi 5 metros de largo, que se notan mucho a la hora de encontrar un hueco donde aparcarlo. El cambio automático y la buena insonorización quitan mucho estrés a la hora de movernos por el tráfico urbano y los atascos, en un entorno acogedor, insonorizado y bien climatizado. 

A la hora de viajar es donde más se disfruta el Mazda6, incluso con condiciones climatológicas adversas, ya que, al ir pegado al suelo, la sensación de seguridad es extraordinaria.

En autopista es un coche muy cómodo y con unas respuestas seguras. El viento apenas se oye gracias a la aerodinámica y a los cristales laterales dobles y laminados (literalmente, dentro no se oye nada) y el paso por curva rápida transmite confianza.

En carreteras secundarias y tramos revirados es también muy seguro, aunque el tamaño y el peso se notan. Su conducción y sus reacciones son muy naturales y el G-Vectoring no resulta brusco a la hora de pasar fuerza a la rueda exterior de la curva.

Además, basta con poner el modo Sport para disfrutar aún más del coche, la musicalidad que provoca este motor a altas vueltas, anima a seguir aumentando el ritmo y da aún más confianza al volante. 

Para concluir, el Mazda6 es un coche muy agradable, con unas buenas prestaciones para afrontar adelantamientos y viajes cargados con equipaje y pasajeros sin ningún problema. Sus reacciones son seguras y es difícil que nos dé un susto, salvo que hagamos las cosas rematadamente mal con él, cosa poco probable, por no decir imposible.

Versión Signature

Tratándose de un tope de gama, el Mazda6 Signature va muy bien equipado en materia de confort y seguridad, pero se notan los años en el apartado de conectividad, con un sistema multimedia algo desfasado (al menos para algunas personas).

Disponemos de un eficaz climatizador bi-zona, asientos de cuero calefactados y, sobre todo, ventilados (esto último aporta muchísimo confort en verano), reglaje eléctrico, espejos foto sensibles, sensores de ángulo muerto, cámara 360º, alerta de cambio involuntario de carril, alerta de colisión frontal con frenado de emergencia, control de crucero adaptativo, faros full led adaptativos… no está nada mal.

Además, aunque hay sistemas que ya estaban presentes en generaciones anteriores, se ha mejorado su funcionamiento, especialmente el del control de crucero adaptativo, que ahora da muchas menos falsas alarmas.

Aunque, en la semana de pruebas, me ha dado dos sustos, un frenazo fuerte en cuanto empezaba a llover muy poco y otro fuerte en cuanto nos acercábamos a un atasco. En esta útima, otros sistemas, disminuyen la velocidad de forma progresiva sin tener la necesidad de pegar un frenazo.

El sistema multimedia es compatible con Apple CarPlay y Android Auto

El equipo de sonido es de la marca Bose y tiene muy buena calidad de audio. El interfaz para el manejo del sistema multimedia sigue siendo la ruleta/joystick que hay en la consola central. Pero esto tiene su truco, la pantalla deja de ser táctil tras superar los 5 km/h, ya que según Mazda, te distraes más si vas tocando la pantalla, que si lo haces con la ruleta.

Tampoco el tamaño de la pantalla es para tirar cohetes. Se ve bien, pero es que muchos rivales montan televisores y, aunque a mí me gusta más el estilo de este Mazda6 y me rechina bastante los interiores repletos de monitores digitales, el mercado es lo que demanda y seguro que los vendedores de los concesionarios de Mazda estarían encantados de tener esa baza en su argumentario para convencer a los compradores.

Tiene un consumo bastante ajustado

La verdad es que durante esta semana me han sorprendido los consumos del Mazda6. Es muy curioso como han conseguido ajustar los consumos para un coche de este tamaño y con un motor de gasolina de alta cilindrada y potencia que, además, está asociado a una caja de cambios automática de convertidor de par.

A la hora de devolver el Mazda6 y tras 1.000 km de recorrido el consumo medio se ha establecido en unos maravillosos 7,1 l/100 km. Esa cifra se ha conseguido gracias al sistema de desconexión de cilindros, que hacía que en autopista, el consumo medio rondara en unos maravillosos 6,5 l/100 km.

En ciudad, debido a su peso, su tamaño, su potencia y el cambio automático, no había quien bajara el consumo medio de 9 l/100 km. Una cifra más que razonable para este motor.

Con estos valores de consumo y un depósito de 62 litros, la autonomía del Mazda6 2.5 G Signature ronda los 800 km con cierta facilidad. Estas cifras de consumo son más parecidas a las de una berlina diésel que a una de esta categoría.

9
Diseño
8
Motor
8
Comportamiento
8
Interior
7
Equipamiento
8
Consumo

Destacable

  • Diseño
  • Confort de marcha
  • Relacion precio/producto

Mejorable

  • Modo manual de la caja de cambios
  • Boca de maletero pequeña
  • Control de crucero adaptativo
CategoryMazda, Pruebas
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