El Seat Arona, al igual que sus hermanos (el Ibiza y el Ateca), ataca el corazón del segmento con un diseño atractivo, un buen equipamiento, una buena habitabilidad y un maletero superior al del Ibiza.

Esto, unido a unas notables posibilidades de personalización hacen de este coche una opción más que interesante en uno de los segmentos con mayor crecimiento del mercado.

Tiene un diseño a medio camino entre el Ibiza y el Ateca

No sería justo decir que es un Ibiza elevado, pero la verdad es que lo parece, sobretodo por delante. Sin embargo, por la parte trasera se parece mucho más a su hermano mayor, el Seat Ateca, por lo que podríamos decir que es el hermano mediano.

En la parte frontal no encontramos con una parrilla en forma de equis. Lo que más llama la atención son los faros principales que equipan tecnología full led, inclusive en los intermitentes, integrados en la luz diurna, que las cosas como son, ganan de lejos a su competencia directa. Eso sí, los antinieblas delanteros son halógenos, algo que para mi gusto, no debería ser así.

El Arona mide 4,14 metros, 7 cm más que su hermano pequeño, el Seat Ibiza, y quieras que no, eso se nota, aunque utilicen la misma plataforma MQB-A0 del grupo Volkswagen. Esto nos permite disponer de una mayor habitabilidad.

Todas las puertas abren en ángulos generosos lo que nos permitirá poder subir y bajar del coche sin ningún problema. Y es más, podremos meter a un niño en las plazas traseras sin ninguna dificultad.

Aquí es donde puede que encontremos la principal ventaja a la hora de decidirnos entre un Arona o un Ibiza. La mayor altura a la que se encuentra la banqueta trasera y la distancia hasta el techo hacen que sea más fácil entrar y salir de él.

Nuestra unidad cuenta con un acabado de dos colores. Se pueden combinar tonos diferentes para la carrocería y el techo, negro en nuestra unidad y donde, además de las barras, cuenta con unas nervaduras que recuerdan a los todoterreno.

El final del techo remata en un alerón sobre el portón y me llama la atención que aún emplea una antena convencional en lugar de una tipo “aleta de tiburón”.

La parte trasera es muy similar a la de su hermano mayor, el Ateca. A pesar de compartir anchura con el Ibiza, se ve más robusto gracias al mayor número de líneas horizontales y unas ópticas LED más afiladas. Estas, están divididas por un portón en el que se integra la matrícula, en lugar de estar en una posición más baja como es habitual en los utilitarios.

La parte baja cuenta con un protector que realza el aspecto campero. Aunque quien se compre este coche, ya os garantizo que como mucho pisará alguna pista en buen estado. El tubo de escape al igual que en el Ibiza, está escondido.

El interior es similar al de un Ibiza

Si por fuera es el hermano mediano, por dentro no, el interior es idéntico al del Seat Ibiza salvo por algunos detalles, como una posición más elevada de las banquetas. 

Al igual que en su hermano pequeño, aunque la gran mayoría de los materiales usados sean plásticos duros, da la sensación de estar bien construidos.

Todos los elementos, están mirando hacia el conductor, para que los tengas todos a mano y los puedas manejar con facilidad, y en posición elevada, para evitar que desvíes la vista de la carretera, lo que hace que rápidamente te hagas con los mandos del vehículo.

El salpicadero tiene unas formas en las que se integra perfectamente la pantalla táctil del sistema multimedia y la textura del plástico del salpicadero y los paneles de puerta son buenos. Sin embargo, el tacto no es tan bueno ya que son todo plásticos duros, de mejor apariencia que tacto.

Tiene algunos detalles que pueden resultar prácticos, como algunos huecos para dejar objetos (como el ubicado ante el cambio de marchas, con un cargador inalámbrico en esta unidad), reposabebidas o un par de espacios donde dejar cosas pequeñas, con fondo de goma para que no hagan ruido.

Hay también un cofre bajo el reposabrazos delantero bastante profundo y una guantera amplia. Las bolsas de las puertas son grandes pero ojo, que no vienen de serie en todos los acabados.

Con respecto a la instrumentación, esta unidad monta el Digital Cockpit, un opcional cuyo coste es de 310 €, pero he de decir que merece la pena pagar por ello. Se pueden mostrar diversas combinaciones gráficas, y esta es la que más me gusta por el hecho de llevar el gps, así no se desvía tanto la vista de la carretera.

Acceder al Arona es algo más sencillo que en el Ibiza ya que los asientos van ubicados a una altura algo mayor (como ya he mencionado anteriormente). La posición de conducción es más elevada, pero sin que tengas la sensación de ir en un todoterreno.

Es muy fácil encontrar la posición ideal de conducción, debido a los numerosos reglajes tanto del asiento como de la columna de dirección. Además en esta unidad, las plazas delanteras cuentan con calefacción en los asientos.

Respecto a las plazas traseras, el espacio es bueno para dos adultos en todas las cotas. De hecho, en mi caso, que mido casi 1,80 metros, no he tenido problema al acomodarme, ni por altura ni por distancia para las piernas. Eso sí, la banqueta trasera no tiene reglaje longitudinal, como sucede en algunos de sus rivales, por lo que el espacio disponible no se puede configurar. Como es habitual en coches de este tamaño, para que viajen tres adultos detrás es algo complicado, tanto porque el coche es estrecho como por el túnel central en el piso.

La capacidad del maletero no está mal

El maletero cuenta con un doble fondo, y en la configuración de 5 plazas, el maletero tiene una capacidad de 400 litros (45 litros más que un Ibiza), eso sí, al tener una boca de carga tan grande y baja, nos permite cargar grandes y peasdos bultos sin ningún problema.

Cuando abates los respaldos de los asientos de la fila trasera (en proporción 40:60) queda disponible un espacio de 1.280 litros de capacidad. El piso puede colocarse a dos alturas y en la posición superior (que forma un doble fondo) puedes dejar un espacio totalmente plano, siempre que coloques los reposacabezas en la posición más elevada.

El maletero del Arona ofrece algunos detalles prácticos, como de dos pares de argollas en las que se puede sujetar una red para fijar la carga, una luz en el costado derecho o bandas elásticas en los laterales para sujetar pequeños objetos.

Bajo el piso nos encontramos con una rueda de repuesto temporal (que puede estar acompañada por un altavoz de graves o subwoofer).

El motor de esta unidad no está mal

Esta unidad equipa el motor 1.0 TSI de 95 CV de tres cilindros. Hay que perder el miedo a este tipo de motores. La única pega de este tipo de motores pueden ser las vibraciones y un ruido desagradable a partir de las 5.000 rpm. El resto de puntos son positivos, tanto por su elasticidad como por sus consumos.

Este motor de 95 CV nos llevara a buenos niveles de velocidad máxima, aunque tardaremos en conseguirlos, ya que sus aceleraciones no son demasiado notorias, con 11,6 segundos en llegar a los 100 km/h, debido en parte por la potencia del motor, pero también por los 1.165 kg de peso, realmente no exagerado, pero ligeramente superior a lo que estamos acostumbrados en coches tipo polivalente (segmento B) de su longitud.

Esta unidad equipa un cambio manual de 5 relaciones, que las cosas como son, tiene un tacto preciso y corto. La relación de marchas es bastante larga, lo que nos permitirá ahorrar en consumo. Circulando a 120 km/h en quinta velocidad, el motor solo gira a 2.500 rpm.

¿Que opciones de motorizaciones y cambios hay?

De inicio, la gama está compuesta por cinco motores, dos de ciclo diésel y tres de gasolina. Entre los primeros, encontramos un único 1.6 TDI, que se desdobla en dos niveles de potencia: 95 y 115 CV. Por su parte, los de gasolina son un 1.0 TSI tricilíndrico, de 95 o 115 CV, o el 1.5 TSI Evo, ya con 150 CV.

En todos los casos, la caja de cambio incluida de serie es manual: de cinco marchas en los dos menos potentes y de seis en el resto. Respecto a la automática de doble embrague DSG, de siete, se puede incluir como opción en el 1.6 TDI, de 95 CV, y en el 1.0 TFSI, de 115 CV.

El comportamiento dinámico no está mal

Al volante, se siente que el coche es bastante ágil, parece que la marca española ha pensado más en el apartado dinámico que muchos de sus rivales. La insonorización del habitáculo es bastante correcta, sobre todo en lo que a ruido de rodadura se refiere, el rumor aerodinámico es algo más notable, pero nada preocupante.

En ciudad no vamos a tener ningún inconveniente con el motor, ya que este tipo de motores tienen fuerza a partír de las 2.000 rpm, y en ciudad es dificil circular por debajo de ese régimen. Rodando a velocidades de crucero legales nos encontraremos con un régimen de giro en torno a las 2.200 RPM, un número muy correcto para motores de estas características. De haberse incluido una sexta velocidad, quizás el reparto de relaciones nos haría recurrir con más frecuencia al pomo de cambio, en mi opinión la elección es acertada.

Consigue ofrecer un comportamiento digno de modelos de mayor tamaño y precio, sobre todo en curva, donde la estabilidad y la rigidez del conjunto es realmente satisfactoria. Esto se consigue con unas suspensiones de tacto firme, que resultan muy eficaces, aunque para ello no resultan las mejores filtrando las irregularidades del terreno.

La dirección es muy directa, tanto que incluso puede resultar algo nerviosa durante los primeros kilómetros, es una sensación que se olvida en cuanto nos familiarizamos con las reacciones del Arona.

A pesar de su estética, el Arona es un vehículo que únicamente se encuentra cómodo en el asfalto. No cuenta con tracción total en ninguna de sus configuraciones y tampoco con ayudas como el control de descenso de pendientes, de esta manera lo único que tiene a su favor es una mayor altura libre al suelo, 19,5 centímetros. Pero… Nos permitirá salir del asfalto, alguna que otra vez sin preocuparnos por golperar los bajos.

El equipamiento no está nada mal

Esta unidad corresponde al acabado Xcellence Edition, que cuesta 20.260 € sin contar ningún extra.

De serie incluye: Volante en piel, sistema de apertura y arranque sin llave, detector de ángulo muerto y alerta de tráfico trasero, faros antiniebla con función de giro, cámara de visión trasera, retrovisores exteriores ajustables eléctricamente, plegables y calefactables, asistente de arranque en pendiente, SEAT Digital Cockpit, control de crucero adaptativo, cristales traseros tintados, asientos delanteros calefactables + limpiaparabrisas calefactado, Full Link (Incluye Android Auto y CarPlay) entre otros.

Además, de serie equipa el asistente de aparcamiento automático. Este solo gira el volante y es el conductor el que acelera y frena. La semana que he tenido el coche, lo he utilizado más veces de las que yo he aparcado y eso quiere decir que lo hace realmente bien. Eso sí, no se pega a los bordillos, para evitar un golpe en las llantas.

Como extra, esta unidad contaba con el paquete Beats Sound Pack: un sistema de audio Beats Audio System de 6 altavoces + Subwoofer + Rueda de repuesto minimizada, un extra de 500 €.

En total, esta unidad cuesta a día de hoy con los descuentos de la marca, 21.210 €. Sí, es algo más caro que sus rivales, pero merece la pena pagar ese sobreprecio. 

El consumo está bastante contenido

En carreteras secundarias, a velocidades legales (90 km/h) el consumo se estableció en 4,6 l/100 km, algo que me sorprendió gratamente. En cuanto lo saqué a autovía y lo pusé a 120 km/h el consumo sólo se disparo en un litro más, es decir, 5,6 l/100 km. Sin embargo, la noche antes de devolver el coche, el consumo mixto entre ciudad y carretera se estableció en unos magníficos 6,5 l/100 km.

Con un depósito de 40 litros fuí capaz de recorrer 750 km de distancia, es decir, por algo menos de 45 €, con este Seat Arona se pueden recorrer 750 km.

Conclusión

El Seat Arona, me parece una buena alternativa para personas altas, que no quieran un Ibiza y quieran un puesto de conducción más elevado y algo más de maletero.

La fiebre SUV sigue imparable, el Arona es la prueba más evidente. Nos encontramos ante un Seat Ibiza que levanta 10 centímetros más del suelo, lo que repercute en un acceso más cómodo y una mejor habitabilidad.

Lo bueno es que el Arona justifica su diseño con una capacidad del maletero de 400 litros, 45 litros más que un Seat Ibiza. Esto lo consigue sin penalizar en exceso el comportamiento dinámico, que roza la perfección gracias a la plataforma MQB-A0.

El 1.0 TSI de 95 CV parece el motor perfecto para este coche, agradable, con un empuje correcto y bastante económico. Además la carga tecnológica y de seguridad con la que cuenta el modelo es notable.

Me parece la alternativa ideal, para aquellas personas que quieran un coche urbano más grande que un ibiza, pero no quieran un SUV como el Ateca porque no necesitan que sea tan grande.

8
Diseño
7
Motor
8
Comportamiento
7
Interior
8
Equipamiento
8
Consumo

Destacable

  • Diseño familiar
  • Posibilidades de personalización
  • Sistema multimedia
  • Facilidad de entrar al vehículo

Mejorable

  • Menos plásticos duros
  • Materiales de las puertas traseras
CategoryPruebas, Seat
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