El Seat Ibiza es uno de los modelos más vendidos en nuestro mercado, sobretodo por la gente joven, así que decidí someter a examen el que, probablemente, sea el más recomendable de toda la gama: el Seat Ibiza TGI en acabado Excellence.

Aunque cada vez más asediado en ventas por el Arona, el Seat Ibiza sigue siendo un modelo imprescindible en la gama de Seat. En esta ocasión sometí al Seat Ibiza 1.0 TGI de 95 CV en acabado Excellence a una prueba y me ha parecido un producto con una relación calidad / precio bastante razonable, sobretodo si tenemos en cuenta de que contamos con la etiqueta ECO y está pensado para jóvenes.

Tiene un diseño con rasgos muy marcados

Con este nuevo Ibiza, Seat no ha arriesgado. Quizás sea porque es un modelo demasiado importante como para hacer experimentos o, sencillamente, le han querido dar un aire de familia que, al final, le ha hecho parecerse mucho al Seat León.

En el frontal lo que me llama la atención son los faros principales, que son full led y cuentan con el llamativo efecto de los intermitentes integrados en la propia firma de la luz diurna.

Además, las líneas que confluyen desde el capó, destaca la gran parrilla con el logo y, por debajo, la boca de aire, que, combinadas visualmente, dan como resultado una atractiva línea en forma de equis.

Me he llevado una buena sorpresa al ver que, además, la iluminación de los faros led es tan buena, tanto en cruce como en largo alcance que gana de lejos a su competencia directa.

En la vista lateral vemos claramente que apenas hay diferencias con el nuevo Volkswagen Polo, con el que comparte un buen puñado de elementos, entre ellos la plataforma MQB-A0. Sin embargo, los diseñadores de Seat han logrado darle un toque más deportivo y una mayor sensación de robustez al añadir más relieves, aristas y perfiles a la carrocería de este Ibiza.

Las puertas son amplias y dejan un acceso cómodo, debido al ángulo de apertura. No hay voladizos exagerados ni salientes expuestos a golpes, etc.

En la parte trasera tenemos también tecnología led para las luces de posición y unos grupos ópticos que se ven muy bien gracias a que van ubicados bastante altos.

Como particularidad, la insignia con las siglas TGI que delatan esta versión híbrida de gas están presentes en el portón del maletero de todas las versiones con excepción de la FR. Visualmente, será casi imposible distinguir un Ibiza FR TSI de 115 CV de uno impulsado por GNC… salvo si miramos que en el parabrisas tiene pegada su etiqueta ECO, claro.

Tiene un nuevo interior más ordenado y de mayor calidad

En seat prefieren el orden, antes que la tradicional forma de colocar los elementos, mirando hacia el conductor, para que los tenga todos a mano y los pueda manejar con facilidad, y en posición elevada, para evitar que aparte la vista de la carretera. El tablero con los relojes analógicos, la pantalla táctil de infoentretenimiento de 8”, los mandos y botones… me han parecido bien colocados, en el lugar y de la forma idóneos. Sin lugar a dudas una gran mejora en ergonomía.

Las plazas delanteras son muy cómodas y amplias y el conductor encuentra rápidamente la postura ideal para conducir, con los mandos principales muy a mano y distribuidos con lógica. La instrumentación es completa y de fácil lectura y no se echa mucho de menos el Digital Cockpit con los diales virtuales del resto de la marca. (Opcional con un coste de 310 €).

La luz de ambientación interior, distribuida en techo, puertas y suelo y en diferentes tonos según las versiones, se crea con tecnología led, que consume menos y da una luz de más calidad.

El salpicadero tiene unas formas en las que se integra perfectamente la pantalla táctil del sistema multimedia y la textura del plástico del salpicadero y los paneles de puerta son buenos. Sin embargo, el tacto no es tan bueno ya que son todo plásticos duros, de mejor apariencia que tacto.

El cuadro de instrumentos incorpora en el lado izquierdo la reserva del tanque de GNC, mientras que a la derecha podemos ver cuánto nivel de gasolina. A la hora de circular, siempre y cuando tengamos gas en la reserva, lo vamos a hacer de forma predeterminada en el modo GNC.

Se que os estaréis haciendo una pregunta, ¿la autonomía total es de 300 km?, la respuesta es sí, cuando recogí el coche, realicé esta fotografía y esa autonomía calculada por el coche es totalmente real, y os explicaré esto en el apartado de consumo (al final del reportaje).

Es decir, solo se circulará con gasolina una vez que hayamos gastado todo el gas disponible, de modo que no hay un botón para activar uno u otro modo, como podemos ver en los coches GLP, por ejemplo. Para saber cuándo estamos recurriendo a uno y a otro combustible, además de poder verlo en los niveles de reserva, un testigo verde con el símbolo de GNC nos avisará cuando estemos impulsándonos con gas.

En el ordenador de a bordo también veremos referencias al gas, como la calidad a la que pertenece el GNC repostado (en Alemania existen dos tipos de calidades; en España, siempre será del 100%) o la autonomía total que tenemos con ambos depósitos y por separado.

Atrás no sobra el espacio, pero tampoco se pueden pedir milagros en esta categoría de modelos pequeños, aunque ya pasan de los 4 metros de longitud. La distancia para las piernas de una persona de 1,80 m de altura, no está mal, las rodillas no tocan el asiento delantero, pero si que estan muy cerca. Sin embargo, en la altura libre al techo, una persona de 1,80 m de alto, se tendrá que echar para delante para no tocar con el techo.

El maletero tiene una buena capacidad y sus formas son muy utilizables, pero da un aspecto algo pobre encontrarse la chapa del portón desnuda en el marco de la luneta trasera, una racanería en la que están cayendo la mayoría de fabricantes en esta categoría.

Por último, esta versión TGI implica una importante pérdida de espacio en el maletero. En el piso donde iría la rueda de repuesto van montados los dos depósitos de acero de alta resistencia con capacidad total para 13 kg de gas. Estos nuevos “inquilinos” hacen reducir la capacidad de carga de 355 l a 262 l.

El motor rinde en la gran mayoría de las situaciones

El motor que monta la versión TGI es el tricilíndrico de un litro y 95 CV cuya cifra, con la incorporación del sistema híbrido de GNC, queda reducida a los 90 CV. Esta potencia se entrega en un régimen muy alto, desde las 4.500 a las 5.800 rpm. También pierde un poquito de par motor (de 175 Nm a 160) y el conjunto del vehículo, por los depósitos y los demás componentes de la hibridación, aumenta en 117 kg su peso.

Esto hace que el motor pierda cierta alegría en la respuesta del acelerador, solo en un régimen bajo de revoluciones. No obstante, no es algo que pueda suponer un problema grave, ya que reduciendo una marcha encontraremos ese plus que necesitamos para afrontar un adelantamiento o cualquier circunstancia parecida.

Por lo demás, es un motor que está bastante refinado en este Ibiza en cuanto a vibraciones (prácticamente no se perciben) y ruidos (tan solo apreciaremos el esfuerzo del tricilíndrico en aceleraciones bruscas).

Como he mencionado antes, por defecto, el motor va a utilizar el gas para moverse hasta que las reservas del depósito se acaben y requiera la utilización de la gasolina. Lo que sí será necesario es tener algo de gasolina en el tanque de manera constante, ya que en contadas ocasiones necesitará de este derivado del petróleo antes que del gas, por ejemplo cuando la temperatura del líquido refrigerante sea menor a 10ºC.

A este motor 1.0 TGI se une una caja de cambios manual de seis velocidades que resultan más que suficientes para mover el Ibiza de gas. Los recorridos son cortos y correctos.

El comportamiento es ideal para la ciudad

Éste es un claro ejemplo de que el Seat Ibiza se libra de la moda actual de la mayoría de los fabricantes de recurrir a neumáticos desproporcionados y suspensiones demasiado duras.

Una medida de neumático más razonable y una suspensión más suave hacen que el coche sea infinitamente más cómodo e incluso más eficaz, ya que las ruedas copian mejor la superficie del asfalto y, como consecuencia, logramos más adherencia y, sobre todo, unas reacciones más progresivas.

El Ibiza me ha resultado muy agradable de conducir en ciudad. El start & stop funciona bien, la visibilidad es buena y las dimensiones y radio de giro hacen que nos movamos con mucha agilidad en el tráfico.

En carreteras secundarias también es un coche con el que disfrutaremos tanto para ir tranquilos como si queremos avivar un poco el ritmo. La dirección tiene un buen tacto y es bastante rápida. Además, el motor tiene empuje suficiente como para poder afrontar adelantamientos de manera segura y no vernos apurados, lo mismo que para superar pendientes con el coche cargado.

En autopistas y autovías también convence y se revela como un verdadero polivalente en el que sólo echaremos en falta algo más de espacio en las plazas traseras para afrontar viajes con la familia o con los colegas. En curva rápida transmite confianza y se recompone bien después de pasar por las juntas de dilatación o cambios de asfalto en pleno apoyo.

Cuenta con un buen equipamiento

El acabado Excellence está en la parte alta de la gama Seat, pero es uno de los más interesantes por su buena relación entre lo que cuesta y lo que ofrece.

Por algo menos de 20.000 euros te llevas un coche con esta configuración, no está mal equipado en materia de seguridad y asistentes avanzados a la conducción, con faros full led, control de crucero adaptativo (te relaja en la conducción por vías rápidas), alerta de colisión y sensores de aparcamiento con cámara de marcha atrás, etc.

En cuanto al equipamiento de confort destaca el climatizador bizona, los asientos calefactados o la llave inteligente.

Me ha llamado la atención que traiga el control de crucero adaptativo con cambio manual, si el coche frena, tu eres el que tiene que bajar de marcha para que no se cale. Sin embargo, como curiosidad de este control de crucero adaptativo, es que si tú vas circulando por el carril de la derecha, sin nadie delante, pero tienes un coche a tu izquierda, nunca te va a dejar adelantar por la derecha, al no ser que aprietes tú el acelerador. 

Aunque se trata de un segmento de precios más o menos asequibles, el Ibiza milita en una categoría en la que, por la edad de su público, el equipamiento multimedia es una prioridad y aquí están a la altura de las expectativas.

Existe la posibilidad de que se pueda montar un equipo de sonido firmado por Beats. Su sonido es rotundo, aunque a mí no me gusta demasiado y encuentro que parte del truco de su sonoridad es que exageran demasiado los graves.

La pantalla táctil facilita el manejo de forma muy intuitiva de todas las funciones y la conectividad e interacción con los smartphones está garantizada gracias a las apps y protocolos de Apple Car Play, Android Auto, etc.

En definitiva, el nivel de equipamiento de partida del acabado Excellence es correcto y los precios de las opciones son razonables, de modo que podemos configurar de manera sencilla un coche a la medida de nuestras preferencias.

El consumo es su fuerte pero la autonomía no

¿Por qué digo esto? Muy fácil, en el reportaje habéis podido ver una foto de un tacómetro que marcaba un total de 300 km de autonomía aproximadamente, y esto se debe a que en esta versión 2019, se ha reducido el depósito de gasolina considerablemente (de 40 a 9 litros).

Con ambos tanques llenos (14,8 kg de gas y 9 litros de gasolina) obtendremos 300 y 100 km respectivamente. Aunque esto llevado a la conducción real ya sabemos que puede variar un poco… Durante la semana de prueba conseguí realizar 300 km solo con los 14,8 kg de GNC. Llenar este depósito me costó 13,6 euros (el kilo de gas está de media a unos 0,92 euros). En pocas palabras 13,6 € para andar 300 km.

En definitiva, es un coche muy polivalente, es decir, sirve tanto para ciudad como para autopista, pero la autonomía no es la ideal para viajar porque al bajar la capacidad del deposito de gasolina, este se ha convertido en un depósito para poder llegar a la próxima estación donde poder repostar gnc .

Pero… hay un problema, las estaciones donde poder repostar gnc son aún muy escasas.

Seat ha apostado muy fuerte por este método y de ahí reducir la capacidad del depósito de gasolina, pero actualmente en españa hay 108 estaciones de recarga, algo que nos va a limitar bastante poder viajar con este coche.

Vamos a ser realistas, si no hay gasolineras cada 200 km en autopistas, menos las va a haber para repostar gnc, por lo que poner solo 9 litros de gasolina, no nos vale ni para llegar a la siguiente gasolinera. No entiendo la decisión de Seat de bajar tanto la capacidad del depósito.

Ya para terminar, es una buena alternativa para los más jóvenes que se muevan por ciudad y no suelan hacer viajes.

8
Diseño
8
Motor
7
Comportamiento
7
Interior
8
Equipamiento
7
Consumo y autonomía

Destacable

  • Ahorro económico en el precio del gnc
  • Control de crucero adaptativo en un coche con cambio manual
  • Diseño atractivo
  • Posibilidad de personalización
  • Conducción agradable
  • Etiqueta eco

Mejorable

  • Capacidad del depósito de gasolina.
  • Poca infraestructura GNC en España
CategoryPruebas, Seat
Tags
  1. 01/06/2019

    Genial explicado, sigue comentando y creciendo en esto.

  2. 01/06/2019

    Un gran diseño para un clásico

  3. 01/06/2019

    Lo que más me gusta es el Interior. Lo recomendaría sin ninguna duda.

  4. 01/06/2019

    Enhorabuena por el blog, es de los mejores que he visto. Sigue así

  5. 01/06/2019

    Esta muy bien redactado
    El diseño me parece muy juvenil
    Coche muy interesante
    Me encanta

  6. 01/06/2019

    Me ha sido de gran utilidad leerlo gracias.

  7. 01/06/2019

    Bonito el diseño, lo que más me gusta es el frontal, aunque el Ibiza hace unos años que perdió el concepto de pequeño que tenía cuando salió a mi me gusta más que la versión anterior.

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