El Peugeot 308 es uno de los modelos más importantes de Peugeot, un auténtico superventas que compite en uno de los segmentos más complicados del mercado.

Estamos, pues, ante un producto de vital importancia para la marca francesa, ya que, aunque los SUV son los líderes en cuota de mercado, los compactos mantienen su liderato entre las carrocerías preferidas por los conductores.

 

Por ello, decidí pedirle a Peugeot el Peugeot 308 GT con motor PureTech 225 y caja de cambios automática EAT8. Peugeot realizó a finales del año 2017 un lavado de cara del 308, con la intención de seguir manteniendo el tipo ante modelos como el Volkswagen Golf, el Opel Astra, el Honda Civic o el Seat León.

Los pequeños cambios del Peugeot 308 se han centrado en el equipamiento y el exterior, pero sobre todo en la parte técnica y mecánica. Precisamente, para la esta prueba he contado con una de las principales novedades, por no decir la más importante, el nuevo cambio automático de 8 velocidades.

El diseño no cambia mucho con respecto a su predecesor

Esta generación del Peugeot 308 llegó al mercado a finales de 2013, con una estética que rompía de forma radical con el modelo que sustituía. Con el restyling, la marca no ha llevado a cabo cambios profundos, pero sí es cierto que todas las modificaciones han servido para mejorar la imagen del Peugeot 308.

El frontal es la parte que más ha cambiado. El acabado GT tiene detalles característicos, como el nombre de la marca en rojo, un parachoques y capó totalmente renovados junto con una parrilla y faros delanteros rediseñados que acercan su diseño al de los últimos productos de la marca, el Peugeot 3008 y el Peugeot 5008. Pero reitero, solo el acabado GT tiene estos detalles.

Esta unidad de pruebas del Peugeot 308 cuenta con un color muy atractivo (Gris Hurricane, que es el gratuito) y presenta múltiples matices en función de la luz exterior. Además, al combinarlo con la opción de techo panorámico, tenemos la sensación de estar ante una carrocería en dos colores (negro en la oscuridad y azul marino cuando le da la luz).

En la parte lateral, las modificaciones se limitan a un nuevo diseño de las llantas de aleación que, en el caso del acabado GT, son las llantas de Aleación GT Diamante 18. Su diseño es muy atractivo y logran ese toque deportivo que pretende el acabado GT, pero su tamaño, con neumáticos de medidas 225/40, puede resultar excesivo para las prestaciones de la mecánica y, además, hará más cara la sustitución de las ruedas cuando toque.

La zaga, por su parte, es prácticamente idéntica a la del modelo precedente. Solo cambian los pilotos que, aunque mantienen la forma, modifican su dibujo interno por la ya habitual firma de la marca francesa “los zarpazos del león”.

Como os he mencionado en la frase que encabeza este apartado, los cambios estéticos han sido sutiles, pero han contribuido a modernizar el aspecto del exterior del Peugeot 308. Ahora, y más con el acabado GT que añade detalles como las carcasas de los retrovisores en negro, resulta más afilado y agresivo. Además, los faros con tecnología Full LED, de serie en este acabado nos garantizan una muy buena iluminación de la carretera.

El interior se mantiene sin cambios

El restyling del Peugeot 308 tampoco tiene cambios significativos, salvo por la nueva pantalla del sistema multimedia. De hecho, en el caso del acabado GT, las tapicerías de tela y de cuero tienen el pespunte en rojo.

La nueva pantalla, que mantiene sus formidables 9,7 pulgadas de tamaño, deja de ser de tipo resistivo. Ahora, es capacitiva, como la de un smartphone, por lo que ha mejorado en precisión. Además, el software ha sido actualizado, para funcionar con más rapidez y fluidez. Aunque esta estaría bastante mejor, si tuviera la misma pantalla que el Peugeot 508. Aunque para gustos colores.

Las mejoras son evidentes, pero me sigue sin parecer práctica ni funcional la decisión de Peugeot de aglutinar casi todos los controles del vehículo en la pantalla. Por debajo de esta, solo contamos con la ruleta para modular el volumen y cinco botones: desbloqueo de puertas, luces de emergencia, recirculación del aire, luneta térmica delantera y luneta térmica trasera.

Esto obliga a que, por ejemplo, si tenemos seleccionado un destino en el GPS y al mismo tiempo queremos modificar la temperatura del climatizador, debamos salir del mapa de navegación para acudir a los controles del clima. Además, los controles táctiles te obligan siempre a separar la vista de la carretera.

i-Cockpit

Este modelo, no tiene un diseño actualizado por lo que el puesto de conducción es el del i-Cockpit 1, esto quiere decir que la información del panel de instrumentos se lee por encima del aro del volante y no por el interior del mismo como es lo habitual.

Según Peugeot, esta disposición hace que perdamos durante menos tiempo la atención a la carretera. Sin embargo, no logro sentirme a gusto porque, entre otras cosas, he probado el i-Cockpit 2 y las diferencias se notan, por ejemplo:

En el i-Cockpit 1 el tacómetro es analógico mientras que en la nueva generación es digital, el volante está achatado por abajo solamente, lo que dificulta la lectura del tacómetro, mientras que en el i-Cockpit 2 está achatado por arriba y por abajo, lo que facilita bastante más la lectura del tacómetro.

Espacio interior suficiente

Los asientos del acabado GT tienen unas formas que envuelven bien el cuerpo. Contamos con dos tipos de tapicería, una mixta de cuero y tela que viene de serie y otra totalmente de Cuero Club Nappa Negro con un sobrecoste de 1.600 €.

El espacio en los asientos delanteros es bastante generoso, una persona de 1,85 m de altura, como es mi caso, cabe perfectamente, eso sí, al tener Techo panorámico de cristal con toldo de ocultación (con un sobre coste de 550 €), la altura libre al techo se ve penalizada, pero eso se soluciona bajando la altura del asiento.

Sin embargo, en las plazas traseras las cosas cambian bastante con respecto a las delanteras, y es que en este caso una persona de más de 1,85 m de altura no tendrá problemas de distancia para las rodillas, pero si lo tendrá en la distancia libre al techo, se golpeará porque al tener techo panorámico de cristal el techo baja para poder guardar la cortina que lo cubre. Esto se soluciona «echando el culo un poco para delante». Pero… pienso que esa no es la solución.

La capacidad del maletero es de 420 litros, uno de los más grande de su segmento, que unido a unas formas regulares y al bajo umbral de carga, nos permitirá llenar el maletero hasta los topes con mucha facilidad, al igual que al descargar.

La gama de motores es la gran novedad

En el momento de redactar esta prueba, el acabado GT se vende con dos motores, un gasolina de PureTech de 225 cv y un diésel BlueHDi de 180 cv, ambos con la caja de cambios automática EAT8 de 8 relaciones. En el caso de esta unidad de pruebas es el PureTech de 225 cv, que ya probé en el Peugeot 508.

Este motor de gasolina se nota potente y empuja desde muy abajo (1.700 rpm), de forma lineal y elástica hasta cerca de las 6.000 revoluciones. Es un motor acorde con la filosofía del coche: nada radical en su respuesta y muy agradable para un uso general. El 308 es una compacto con filosofía deportiva, y en esta versión GT, con 225 CV  hacen que no sea poca cosa.

Dispone de varios modos de conducción (Sport, Normal, Eco y Manual). Digo esto porque el modo manual me ha gustado bastante, y muchos os preguntareis ¿Cómo se cambian las marchas? ¿Dónde está el modo manual para cambiar las marchas con la “palanca”?

Como podéis observar en la fotografía, el pomo del cambio no lleva un modo M o Manual, entonces ¿Cómo se activa? Se hace desde el selector de modos de conducción, situado detrás del selector de marchas, en cuanto seleccionas el modo Manual, las marchas las empiezas a controlar tu desde las levas situadas en el eje de dirección tras el volante, lo que hace que no se muevan con el volante.

Aunque voy a ponerle una pega muy pequeña a las levas. Muchas personas me han comentado que son un tanto pequeñas, ya que solo ocupan la mitad superior.

El Peugeot 308 GT cuenta con un modo de funcionamiento Sport que varía la respuesta del pedal del acelerador y la gestión de la caja de cambios (se vuelven más reactivos), la asistencia de la dirección y el sonido del motor, que se vuelve más deportivo y se escucha por los altavoces. Además, la instrumentación cambia el color blanco por el rojo y en el ordenador de a bordo aparecen tres parámetros adicionales: potencia, par y presión del turbo.

Y creerme cuando os digo que es extremadamente divertido de conducir, escuchar como cambia el sonido del modo Eco al modo Sport, es algo espectacular. Es otro coche en el modo Sport.

Tiene un comportamiento ágil y cómodo

Peugeot no ha hecho cambios que modifiquen la respuesta del chasis. De esta forma, el 308 mantiene su sencillo esquema de suspensión, con un eje delantero de tipo McPherson y el posterior de ruedas tiradas unidas por un eje torsional. Es decir, la marca francesa no recurre a una suspensión multibrazo, más compleja, como si lo hacen el Ford Focus, el Mazda3, el nuevo Honda Civic o las versiones más potentes del Golf.

Pese a ello, la respuesta es muy buena y equiparable a la de modelos más complejos técnicamente, ya que resulta muy satisfactoria tanto a la hora de enlazar curvas en una carretera secundaria como al circular por una de esas urbanizaciones llenas de resaltos. De esta forma, Peugeot ha conseguido el equilibrio perfecto: ágil y sin apenas balanceo en los cambios de apoyo y cómodo a la hora de superar baches, ondulaciones, transitar por un firme irregular. En pocas palabras, deportiva cuando se le pideni te enteras cuando pasas resaltos.

A esa respuesta firme, pero cómoda, de la suspensión, se une una dirección bastante directa, con el grado de asistencia justo y que nos transmite la información necesaria de lo que ocurre entre las ruedas y el asfalto.

A sus buenas virtudes dinámicas, tengo que añadir una buena insonorización del habitáculo, lo que redunda en un mayor confort de marcha, y en la comodidad que siempre brinda un cambio automático a la hora, sobre todo, de circular por ciudad.

En definitiva, el comportamiento dinámico del Peugeot 308 me ha parecido de sobresaliente y coloca al francés entre los mejores del segmento C.

Viene bien equipado de serie

El equipamiento de serie del Peugeot 308 GT es bastante generoso y hará que no echemos en falta nada de lo imprescindible. Además de lo habitual, el acabado GT incluye también algunos elementos de equipamiento que suelen formar parte de la lista de opcionales, como el navegador, los faros con tecnología led y la apertura y arranque manos libres.

Además, el acabado GT dota al Peugeot 308 de cierto aspecto deportivo gracias, entre otras cosas, a la inclusión de unas llantas de aleación de 18 pulgadas, las lunas traseras tintadas, las carcasas de los retrovisores en negro o la parrilla de diseño exclusivo. En el interior también se respira cierto aire deportivo, con las costuras en rojo y los umbrales de puertas, pedales y reposapiés de aluminio.

En cuanto a dispositivos de seguridad y asistencia a la conducción, Peugeot no se muestra tan generosa y habrá que acudir a la lista de extras para contar con elemento como la cámara de visión trasera, el control de crucero adaptativo, la vigilancia del ángulo muerto o el sistema de cambio involuntario de carril.

Las principales novedades del restyling del Peugeot 308 en equipamiento son la nueva conectividad que permite el sistema multimedia, compatible ahora con Android Auto y Apple Carplay, y el control de crucero adaptativo, ya que ahora actúa sobre los frenos y además puede combinar su funcionamiento con el del sistema de reconocimiento de señales.

El consumo no está mal

En carreteras secundarias el promedio que conseguí fue de 5,6 l/100 km, sin embargo en autovía a 120 km/h, el consumo fue de 6,5 l/100 km y en ciudad, el consumo se disparaba a los 7,4 l/100 km debido al cambio automático. Lo que me dio una media de 6,3 l/100 km.

Este vehículo cuenta con la etiqueta de la DGT C, la cual en Madrid, nos permite obtener un 10% de descuento a la hora de aparcar dentro del área metropolitana, pero no nos permitirá acceder a Madrid Central si no aparcamos en un parking.

Al finalizar esta prueba, he de decir que el compacto francés me convence por estética, el acabado GT ayuda en este aspecto, y comportamiento. El interior, que apenas ha recibido cambios, es lo que menos me ha gustado, pero solo por una cosa, porque sigue usando el i-Cockpit 1 mientras que el resto de la gama como el Peugeot 3008 usan el i-Cockpit 2.

9
Diseño
7
Motor
9
Comportamiento
7
Interior
8
Equipamiento
8
Consumo

Destacable

  • Diseño atractivo
  • Confort de viaje
  • Buen rendimiento
  • Acabado GT
  • Cambio automático

Mejorable

  • Todo concentrado en la pantalla
  • Interior algo sobrio (en función de los gustos)
CategoryPeugeot, Pruebas
Tags
  1. 14/04/2019

    Muy muy interesante el artículo!

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