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A lo largo del año que tiene este blog, han sido numerosas las ocasiones que he podido probar el Opel Insignia. Primero fué en su variante familiar, la Sport Tourer, posteriormente fué en la versión berlina, la Grand Sport, y por último fué la versión campera, la Country Tourer.

Esta semana Opel, me cedió la versión más deportiva y potente de su buque insignia, el Opel Insignia Grand Sport GSi. Es un coche bonito, está bien acabado, cuenta con un gran equipamiento, ofrece un confort increíble y el precio no es desorbitado. No está mal ¿verdad?.

Cuando estoy ante un producto así, me da mucho que pensar, sobre todo cuando recuerdo que los SUV y las variantes familiares están socavando poco a poco a estas maravillas de la ingeniería.

GSi

Esta es la magnífica denominación que Opel da a sus versiones más deportivas de su gama. Estas siglas son míticas y en este caso, Opel ha decidido ofrecer estas siglas para dos de las carrocerías del Opel Insignia, el Insignia Grand Sport (la berlina) y el Insignia Sports Tourer (el familiar), dejando fuera al Opel Insignia Country Tourer (la variante campera).

En esta versión GSi Opel ha tomado la decisión de solo ofrecer 2 motores, una diésel y otra gasolina. Estos motores cuentan con modificaciones en determinados elementos mecánicos para ofrecer unas reacciones dinámicas más ágiles. Tengo una pregunta… ¿Realmente estoy ante una berlina deportiva?. Intentaré responder a esta pregunta a lo largo del artículo.

Deportivo y elegante ¿Se puede pedir más?

No cabe duda de que esta versión GSi tiene elementos estéticos que le dan un toque muy deportivo. Los ingenieros de Opel han hecho excelente trabajo con este diseño. Este diseño tiene una silueta atlética y unos trazos limpios que le dan un toque elegante.

El frontal llama la atención allí por donde va con esas imponentes alas que se extienden hacia las ópticas delanteras y que dejan en el medio el logotipo de la marca. Como siempre he destacado de este coche, equipar los faros matriciales IntelliLux LED es la mejor opción.

Estos faros ofrecen la que probablemente sea una de las mejores iluminaciones del segmento, con una luz realmente blanca y un sistema adaptativo cuyo funcionamiento es reseñable porque carece de elementos móviles, únicamente enciende y apaga los módulos necesarios. Si sueles conducir por la nocheson cien por cien recomendables.

La principal diferencia con el resto de la gama son los musculosos paragolpes. En esta versión encontramos unas tomas de aire de mayor tamaño, así como un sutil splitter inferior. Tampoco faltan los sensores de aparcamiento y los detalles cromados, que aportan un toque de deportividad al conjunto

En la parte trasera hay un detalle que me enamora de este coche y es el conjunto de líneas horizontales que parecen asentar la berlina sobre el asfalto. En el portón trasero (de generosas dimensiones) podemos apreciar un marcado spoiler.

En la parte inferior hay un musculoso paragolpes trasero, donde están los sensores de aparcamiento, los catadióptricos y un difusor que acoge dos generosas salidas de escape cromadas, que sorpresa, no son falsas.

Un interior elegante con un toque deportivo

La única diferencia en el interior con el resto de la gama son unos magníficos asientos deportivos con los reposacabezas integrados y una gran sujeción lateral, que además cuentan con con certificación AGR (la Asociación Médica Alemana).

En este caso, cuentan adicionalmente con banqueta extensible, funcionamiento eléctrico, calefacción, ventilación, masaje, memoria… Cuando empiezas a hacer una conducción deportiva, sin lugar a duda, estos asientos son la mejor compañía.

El diseño del salpicadero es elegante y está bastante bien rematado, prolongandose hacia las puertas lo que parece que sea un salpicadero sin fin. Este diseño, además de bonito, hace que a la hora de ponernos a conducir, parezca que vamos envueltos en él.

El ergonómico volante OPC multifunción cuenta con la base achatada y calefacción. Tras el mismo, encontramos un cuadro de instrumentos con gran cantidad de información, siendo configurable solo la pantalla central del mismo. Tampoco falta un Head-Up Display -700€- que ofrece diversas informaciones, mostrando incluso el cuentarrevoluciones.

En la consola central nos encontramos con la generosa pantalla de ocho pulgadas del nuevo sistema Multimedia Navi Pro. Es mucho más completo e intuitivo que el anterior, que además, es compatible con Apple CarPlay y Android Auto.

Al igual que en el resto de su gama, las plazas traseras del Opel Insignia Grand Sport, son simplemente espectaculares. Aunque el asiento del conductor, esté situado a mi estatura (1,80 m), sigue habiendo un hueco muy grande entre las plazas traseras y las delanteras.

Pero no todo son cosas positivas, debido a la inclinación del techo, las personas que midan más de 1,80 m de altura, verán reducida la sensación de amplitud en las plazas traseras al darse con el techo si se va bien sentado.

Cosa que no ocurre en su versión familiar. No tiene mucho sentido dejar un espacio para las piernas de un pasajero alto y que su cabeza no quepa, porque al final se desaprovechan esos casi 5 metros de longitud.

A pesar de que consideremos a este coche un deportivo, es una berlina, y esto se nota, y donde más en el maletero. Tiene la misma capacidad que el resto de la gama, 560 litros de maletero. Cuenta con unas formas muy aprovechables, la boca de carga ofrece unas dimensiones generosas y hay un doble fondo en el que encontramos el kit de reparación de pinchazos.

El motor es una pieza clave

La oferta mecánica del Opel Insignia GSi contempla dos opciones: gasolina y diésel. El primero de ellos es el bloque 2.0 SIDI con 260 CV en combinación con la caja automática de ocho velocidades y el sistema de tracción total a las cuatro ruedas. Alcanza los 250 km/h de velocidad máxima y acelera de 0 a 100 km/h en 7.3 segundos.

La opción diésel recurre al motor 2.0 Bi-Turbo D con 210 CV de potencia y un par máximo de 480 Nm. Al igual que la variante de gasolina, se asocia en exclusiva a la tracción total a las cuatro ruedas y a la caja automática de ocho velocidades. Es la opción que he elegido para esta prueba, a fin de comprobar si deportividad y mecánica diésel son compatibles.

Este motor es capaz de ofrecer un gran empuje desde muy abajo. Entrega los 210 CV a 4.000 rpm y los 480 Nm de par a partir de las 1.500 rpm, lo que convierte a este motor en elástico y prestacional. Incorporarse a una autovía, es un juego de niños.

Tiene una aceleración contundente cuando pisamos a fondo el acelerador, pero no puedo decir que me transmita una sensación de deportividad debido a que el sonido de la mecánica diésel le delata. No es el que esperaría de una berlina deportiva, pero… el coche perfecto no existe.

Cuenta con 3 modos de conducción

Normal y Touring para el confort, y Sport para potenciar el dinamismo. Todos alteran el funcionamiento del acelerador, de la dirección y del cambio. Adicionalmente, los Insignia GSi tienen un cuarto modo exclusivo denominado Competición, que se activa desconectando con dos pulsaciones el control de tracción.

El Insignia GSi es una buena alternativa si viajas con frecuencia y lo haces muy cargado de ocupantes y equipaje, o si te gusta tener buenas dosis de potencia bajo el pie derecho para poderlo pasar bien, eso sí, siempre dentro de los límites.

Su comportamiento es algo diferente

Opel habla de algunos cambios en el chasis de los Insignia GSi enfocados a incrementar la deportividad. Pero este modelo sigue siendo más una berlina confortable ideal para viajar que una berlina de corte deportivo.

El comportamiento del Opel Insignia GSi apenas difiere del de las otras versiones que he probado, salvo porque se siente sensiblemente más preciso a las órdenes que le damos a la dirección. Además, cuenta con un sistema de tracción total permanente, con un reparto de 50% – 50%, y con un sistema de frenos firmado por Brembo. Estos frenos hacen que frenar las casi 2 toneladas sea muy fácil.

Esto hace que en carreteras revirada el coche vaya por donde le marques y pegado al suelo, lo que te da una sensación de seguridad expectacular. Hay que probarlo para que se entienda, («No hay nada que le saque de la trazada»).

La dirección es adaptativa, resultando muy blanda en ciudad y endureciéndose a medida que ganamos velocidad. Esto unido a la gran visibilidad por todos sus ángulos y a sus asistentes, hacen que maniobrar en ciudad sea similar a un videojuego, a pesar de medir casi cinco metros. 

Uno de sus puntos fuertes es el sistema de amortiguadores de firmeza variable FlexRide, que permite elegir entre tres niveles de dureza (se asocian a cada modo de conducción) y aporta la base para obtener el mejor comportamiento en cualquier situación de conducción, conteniendo muy eficazmente los balanceos y filtrando con mucha eficacia las irregularidades del asfalto.

Cuenta con un equipamiento específico

En el mercado español, todos los Opel Insignia GSi cuentan de serie con el paquete deportivo exterior, que incluye paragolpes de diseño específico, taloneras laterales, alerón posterior, suspensión deportiva y rebajada en 10 milímetros, diseño de llantas de aleación exclusivo en tamaño de 18 pulgadas y cristales sobretintados.

En el interior son de serie los asientos más envolventes semi-baquet tapizados en piel, los pedales de aluminio y otros pequeños detalles que realzan la deportividad. A nivel de equipamiento, hablamos de una de las versiones más completas de la gama tanto en seguridad como en confort.

La dotación estándar contempla el climatizador automático de dos zonas, control de crucero adaptativo con limitador, sistema de navegación con pantalla de ocho pulgadas, bluetooth, USB, faros LED, freno de mano eléctrico, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, espejos eléctricos, tapizado exclusivo, ordenador de a bordo, sensor de lluvia, asistente de mantenimiento en el carril, detectores de ángulo muerto, cámara de visión 360º… Todo lo que ves en las fotos es de serie.

Por otra parte, en el momento de escribir la prueba, no estaba disponible el Opel Insignia GSi Grand Sport, así que los precios que vemos a continuación son los de la versión familiar.

Los precios recomendados para España del Opel Insignia Sports Tourer GSi 2019 sin descuentos ni promociones son los siguientes:

MotorPotenciaPrecio
2.0 Turbo 4×4 AT8260 CV (191 kW)46.700 euros
2.0 CDTi BiTurbo 4×4 AT8210 CV (154 kW)48.100 euros

Un consumo contenido para ser un deportivo

Hay que dejar las cosas bien claras, pesa mucho y tiene mucha potencia y eso va repercutir en el consumo de una manera importante. Hablamos de unas cifras reales de en torno a los 7 litros en carretera (el motor gira a 2.000 rpm en octava velocidad) y 9.7 litros en ciudad, con un consumo medio tras la semana de pruebas de 7.7 litros a los 100 km. La marca homologa 5.5 litros, 9.3 litros y 6.9 litros a los 100 km, respectivamente. El depósito es de 62 litros.

Para concluir voy a responder a la pregunta de ¿Es una berlina deportiva?, mi respuesta es que sí, aunque lleve un motor diésel, su empuje es abismal, su sonido enamora a altas vueltas (a pesar de ser diésel), no se va de la trazada marcada en ningún momento, y frena con contundencia gracias a los frenos de Brembo. Así que sí, es una berlina deportiva.

7
Diseño
7
Motor
8
Comportamiento
7
Interior
7
Equipamiento
9
Consumo

Destacable

  • Diseño moderno
  • Motor con mucha fuerza
  • Un agarre infinito
  • Gran equilibrio entre confort y dinamismo

Mejorable

  • Altura libre al techo en las plazas traseras
  • Poca diferencia en el interior 
  • Pilares muy grandes lo que empeora la visibilidad
  • Consumo elevado a pesar de ser diésel
CategoryOpel, Pruebas
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