No se sabe por que, Mitsubishi ha decidido resucitar el nombre de Eclipse para hacer un vehículo que nada tiene que ver con el anterior.

Probablemente sea porque pretende eclipsar a sus rivales, pero, aunque el Eclipse Cross sea un coche bastante interesante, tiene que lidiar con rivales como el Subaru XV, el Peugeot 3008 o el Mazda CX-5.

Mitsubishi decidió dejar el Mitsubishi ASX para el segmento b y el Eclipse Cross para el segmento c. Su diseño es más atrevido que el de la mayoría de sus rivales y su principal baza es que ofrece una relación precio / producto / equipamiento excepcional.

Tiene un diseño con mucha personalidad

El frontal es llamativo, sobre todo si tenemos en cuenta que sigue la línea de los últimos modelos de la marca, como el Outlander y el ASX. Contamos con faros full led lo que nos va a garantizar un buen haz de luz en casi todas las circunstancias.

Es curioso que casi resultan más grandes los antiniebla que los faros principales, pero esto se debe a la forma sobre la que están enmarcados y a que comparten superficie con los indicadores de dirección.

En el lateral nos encontramos con unas puertas con buen tamaño y el acceso es muy cómodo porque abren en un ángulo de casi 90 grados. Esto nos va a permitir entrar y salir del coche sin ningún problema. Además, esos nervios que recorren el coche de punta a punta, hacen que a efectos visuales sea mucho más robusto.

Tiene una zaga con personalidad

Las luces traseras están unidas por un puente en el que se integra la tercera luz de freno. Se ven bien gracias a la altura de las mismas y le dan personalidad a la zaga del Eclipse. Este diseño me parece curioso a la par que atractivo, ya que pases por donde pases, se giran para verlo.

Cierto es que este diseño a algunas personas es posible que no les guste por el hecho de llevar la luneta trasera partida, pero ya os garantizo que al menos para mi no ha sido ningún inconveniente, tal y como os contaré más adelante.

El interior es más grande y moderno de lo que parece

Si fuera nos encontramos con una sensación de robustez, en el interior nos encontramos con la misma sensación. Su aspecto es agradable y acogedor y es bueno ver que esto no está reñido con la practicidad y la buena ergonomía.

La disposición de los mandos es muy buena, lo que hace que en un momento tengamos en control de todo. Sobre todo, la posición de la pantalla multimedia, que para mi gusto está en la posición correcta.

Eso si, las teclas que controlan la activación del avisador de salida del carril, los mandos del Head-Up-Display y otros sistemas están algo a desmano, a la izquierda de la columna de dirección y muy abajo. Lo que nos lleva a desviar la mirada de la carretera si queremos tocar alguno de esos botones.

Contraste tecnológico en la consola central

Con esto me refiero a que en la consola central nos encontramos con un cómodo y moderno pomo del cambio automático y el touchpad para controlar la pantalla. Sin embargo estas “modernidades” contrastan con los botones de la calefacción de los asientos, que son algo antiguos, similares a los del Nissan Qashqai.

El puesto de conducción es grande y cómodo. Gracias a los buenos reglajes del asiento y de la columna de dirección es muy fácil encontrar la postura de conducción más cómoda. La instrumentación se lee con bastante facilidad y el volante tienen buen tacto. 

Con respecto a la visión hacia la parte trasera, a mi personalmente, no me molesta, lo único que se ve desde el espejo central es una franja negra que va de lado a lado del cristal, por lo demás, no me estorba.

Eso sí, agradecería que en una generación posterior, se pudiera bajar aún más el Head-Up-Display, porque actualmente, para una persona que mide 1,80 m de alto, se ha de bajar al máximo el Head-Up-Display y después regular el asiento para poderlo ver, cuando esto tendría que ser al revés.

Las plazas de atrás son muy amplias y lo único que se echa en falta es que detrás haya alguna toma de ventilación para que fuese más fácil lograr un clima confortable en ellas. 

Si hay algo que me ha gustado sobre el resto es el techo, es el techo panorámico partido en dos, con dos cortinas independientes, lo que nos va a permitir que los usuarios de las plazas traseras puedan cerrar y abrir su cortina sin necesidad de pedírselo a los usuarios de las plazas delanteras.

El maletero tiene unas buenas dimensiones y sus formas son muy aprovechables. Si queremos ganar algo más de espacio podemos poner más verticales los respaldos traseros, que son regulables en varias posiciones, o bien abatirlos por completo, lo que nos deja un suelo completamente plano.

En general, la sensación que tenemos a bordo del Mitsubishi Eclipse Cross es positiva. Es un coche amplio, bien acabado y de diseño acogedor.

El motor tiene buenas prestaciones

A día de hoy, el diesel es un tema tabú, pero muchas veces es injustificado. En este caso el Mitsubishi Eclipse Cross cumple con la exigente normativa Euro 6d-Temp, y tiene potencia de sobra. En concreto 148 CV de potencia.

Esta versión lleva consigo un cambio automático de 8 velocidades acoplado a la tracción integral. Esta caja de cambios aprovecha bien el empuje de los 380 Nm de par.

Esta versión tope de gama cuenta con tracción total. En realidad el Eclipse Cross es un tracción delantera que puede transmitir parte del par al eje trasero cuando las ruedas delanteras no dan abasto. Es rápido de reacciones y muy fácil de usar.

En la consola central tenemos una tecla que nos permite elegir tres modos de trabajo preseleccionados para que el reparto de tracción y el comportamiento del control de tracción se adapten mejor a determinadas situaciones como:

  • Auto: es el modo normal. En él logramos una buena economía de uso ya que minimiza el uso de la tracción total.
  • Snow: la caja de cambios busca siempre un desarrollo lo más largo posible y el control de tracción y el de reparto de par están pendientes para reaccionar a la mínima.
  • Gravel: en este modo la tracción total está trabajando casi de manera constante y el cambio busca unos desarrollos más cortos.

Además de estos modos, el Eclipse Cross cuenta con una tecla “Eco” que reduce la sensibilidad del pedal del acelerador y hace que el variador continuo trabaje siempre en desarrollos largos para reducir el consumo, aunque no hace milagros.

El cambio inserta la marcha con rapidez y gestiona muy bien la marcha idónea, siempre a tiempo, incluso cuando bajas manualmente la marcha.

Su comportamiento es especial

Hay que decir que el Mitsubishi tiene un rodar silencioso, y una vez le coges el punto, empuja con fuerza y tiene un comportamiento bastante refinado. 

Este motor diésel casa a la perfección con el talante de este modelo. Y su tracción integral añadida al moderno cambio automático lo convierten en un coche perfecto para viajar por todo tipo de escenarios… 

Mitsubishi quiere que el Eclipse Cross destaque en este apartado y la verdad es que no lo hace nada mal, pero no pienses en él con la imagen que tenemos la mayoría en la cabeza cuando oímos Mistubishi y tracción total.

En ciudad es muy agradable de conducir por lo silencioso que es su motor y por la facilidad de uso de su caja de cambios automática de variador continuo.

Las suspensiones son agradables y pasaremos por las bandas rugosas y zonas en obras sin demasiados sobresaltos, y eso que las llantas de 18 pulgadas tienen relativamente poco perfil de neumático.

En autopista también resulta un coche agradable de conducir. La dirección tiene un tacto agradable y, aunque es más bien suave, no se siente demasiada flotabilidad en ella a alta velocidad.

En curvas rápidas se siente bien aplomado y no hay reacciones bruscas ni preocupantes cuando pisamos una junta de dilatación o un badén, lo que deja claro que las suspensiones hacen bien su trabajo.

Si nos perdemos por carreteras secundarias tampoco se desenvuelve mal. Es suficientemente ágil y el motor tiene un buen empuje a la hora de hacer adelantamientos.

A la hora de disfrutar del Eclipse Cross fuera del asfalto, el cambio de variador continuo es un buen aliado para la motricidad y para superar obstáculos al adaptar el desarrollo de forma constante a cada necesidad. Eso sí, sus cotas no son muy favorables y deberemos ser conscientes en todo momento de que el faldón delantero podemos romperlo al atacar muchos obstáculos.

En resumen, el Eclipse Cross es un coche agradable de conducir, confortable, fácil y de reacciones nobles.

A tope de equipamiento

El Mitsubishi Eclipse Cross tiene un precio muy interesante para todo lo que ofrece. No hay muchas alternativas en el mercado que ofrezcan un modelo de tracción total, con cambio automático y bien equipado en el entorno de los 35.000 euros.

Tal vez el rival más directo (y que arrasa en cuanto a precio) sea el Subaru XV, pero su motor empuja con menos decisión debido a la falta de par al carecer de sobrealimentación.

Tapicería de cuero, asientos calefactados, volante multifución, control de crucero adaptativo, alerta de colisión con frenado de emergencia, un buen equipo de sonido, sistema de alerta de salida del carril y de ángulo muerto, sensores de aparcamiento… no echaremos nada en falta.

Entre su dotación destaca el sistema de control del equipo multimedia mediante una completa tableta táctil ubicada cerca del selector del cambio. Exige algo de adaptación pero, una vez acostumbrado, resulta cómodo de manejar.

Lo que no termina de parecerme una buena idea del todo es que no se planteen siquiera la posibilidad de incorporar un navegador en su sistema multimedia. Sí, ya sé que ahora todos llevamos un navegador en el móvil, pero su uso consume datos y batería, aunque siempre tengamos los mapas actualizados en él.

Tiene un consumo elevado

El peso, la aerodinámica, las ruedas de gran tamaño y el cambio CVT no ponen de su parte para lograr unos consumos ajustados en este coche, que claramente no cumple con las cifras homologadas.

En ciudad, el consumo oficial del Eclipse Cross es de 8 l/100 km, pero es difícil ver medias de menos de 10 l/100 km.

En carretera, podemos hacer medias de 7 l/100 km como dicen los valores oficiales, siempre y cuando no tengamos que hacer adelantamientos ni tengamos pendientes en el recorrido.

A la hora de circular por autopista, el consumo se va hasta los 8,5 l/100 km a los máximos legales. El desarrollo más largo del cambio CVT (la octava relación) es bueno para navegar llaneando con el motor muy bajo de vueltas, poco ruido y poco consumo, pero en cuanto el terreno tiene pendientes, el CVT empieza a acortar desarrollos y el consumo sube.

En lo que destaca especialmente es en su capacidad de arrastre: gracias a su sistema 4×4 puede tirar de nada menos que dos toneladas.

7
Diseño
7
Motor
7
Comportamiento
7
Interior
7
Equipamiento
6
Consumo

Destacable

  • Relación precio/producto
  • Espacio interior
  • Facilidad de uso

Mejorable

  • Consumo elevado
CategoryPruebas, Mitsubishi
Tags
  1. 30/06/2019

    Una opción mas…

  2. 30/06/2019

    Omg vaya cochazo ese es el mío en un futuro

Escribe un comentario

Cuéntame que te ha parecido el artículo

A %d blogueros les gusta esto: